El guay jugando en la playa. Cuentos infantiles sobre la felicidad

Serie de cuentos: Los guays del país de Halacer

Marisa Alonso Santamaría

Los guays son unos pequeños personajes que son capaces de cosas increíbles y que viven allá en el lejano país de Halacer. Pueden hacer cosas mágicas pero, sobre todo, lo que más les gusta es lograr ser felices.

Te proponemos que leas otro capítulo de Los guays del país de Halacer, se trata de El guay jugando en la playa, un bonito cuento sobre la felicidad y cómo podemos encontrarla en las pequeñas cosas.

Cuentos infantiles sobre la felicidad: El guay jugando en la playa

Guay jugando en la playa. Cuentos infantiles sobre la felicidad 

Hoy en la playa los animales se han despertado muy juguetones y, como un guay tiene orejas muy grandes y un oído muy fino, aunque está a muchos kilómetros del mar se ha transportado allí para divertirse y pasar el día con todos ellos.

Al llegar ha visto a los caracoles y a las caracolas haciendo surf sobre las olas y, jugando con ellos ha empezado a dar volteretas como un loco y se le ha empezado a hinchar la nariz.

Desde lo alto de una palmera los monos chillan y tiran cocos al mar y, los delfines y las orcas haciendo graciosas piruetas en el aire los vuelven a lanzar a la playa. El guay se ha unido al divertido juego volando del mar a la arena, de la arena al mar y, ha empezado a emitir su característico chillido mientras su nariz se ponía muy colorada y a dar volteretas dentro y fuera del agua. Luego se ha suspendido en el aire para dejar que la brisa y los rayos del sol le hagan cosquillas por todo el cuerpo que, como todos sabéis, es otra de las cosas con las que más disfruta un guay.

Después ha visto a una ballena jorobada bailando en el horizonte y como tiene un cuerpo tan grande ha originado un gran oleaje y, el guay, los caballitos de mar, las sardinas, los calamares y las medusas en el fondo del mar han empezado a reír a carcajadas subiendo y bajando con las olas  como si estuvieran montados en un enorme tiovivo.  

El guay lo está pasando estupendamente jugando con todos y a todo.

Al caer la tarde, los cangrejos violinistas han empezado a tocar sus melodías y muchos animales se han acercado a cantar y bailar bajo la sombra de las palmeras: iguanas, gaviotas, tortugas, ratoncillos, ardillas, loros, erizos y hasta cientos de mariposas han llegado extendiendo sus bonitas alas para dar un toque de color al hermoso día.

Después de jugar, cantar y bailar se ha despedido de todos los animales prometiéndoles volver.

Y al caer la noche y venir la luna, el guay se duerme como acostumbra, suspendido en el aire boca abajo, con la nariz colorada y muy feliz.