Por qué el agua de la piscina estropea los dientes de los niños

¿Es posible que el cloro de las piscinas perjudique el esmalte dental?

Niños y piscina son todo uno. Uno sabe cuando llega pero nunca cuando se va, porque seguramente tendrás que arrancar de los brazos del agua clorada a tus pequeños.

Chapoteos, bombas, buceos… hasta que no tengan los labios morados, los ojos enrojecidos, el pelo amarillo, estén más arrugados que un garbanzo y tiritando hasta la extenuación, no saldrán del agua. Sin embargo, a todas esas conocidas consecuencias de las piscinas hay que añadirle que el agua clorada también es perjudicial para el esmalte dental. Te contamos por qué el agua de las piscinas estropea los dientes de los niños.

El agua de la piscina y la salud de los dientes de los niños

El cloro de la piscina estropea los dientes de los niños

Por todos es conocido que el cloro es un gran enemigo veraniego del hombre junto con el sol. Es cierto que el cloro hace que nuestra piel pierda consistencia y se nos reseque notablemente afectando al ph de la piel y que, por tanto, es enemiga acérrima de los niños con dermatitis, pero esto es algo que se puede prevenir aplicando a nuestros hijos cantidades ingentes de crema hidratante tras una ducha con jabón neutro y, en el peor de los casos, extender aceites protectores antes de meterse en la piscina.

También es el responsable de que los ojos se irriten y enrojezcan. Pero además, el cloro también es el responsable del deterioro en la placa dental, es decir, estropea los dientes de los niños.

El ph del agua, superior al que tenemos dentro de la boca, afecta al esmalte debilitándolo, ya que provoca la descomposición de las proteínas de la saliva y acelerando la formación de sarro marrón; esto se conoce como el “sarro del nadador”, que aparece sobre todo en los dientes delanteros, y que, a la larga, puede provocar periodontitis y gingivitis. 

El lado “bueno” es que nuestros hijos necesitarían un mínimo de 6 horas al día de inmersión en la piscina para que esto ocurra, así que a no ser que estés preparando a tu hijo para ser la próxima medalla olímpica, no hay de qué preocuparse. Así que, si este es tu caso, bastará con que le lleves más a menudo al dentista para hacerle limpiezas dentales y que le refuercen la fluoración.

Sin embargo no todos los problemas que existen en las piscinas se deben al endemoniado cloro, del cual es imposible prescindir si no queremos que la piscina sea un calvo de cultivo de gérmenes.

Por ejemplo, no es el responsable de que se nos ponga el pelo verde, sino que ese curioso efecto es debido al sulfato de cobre, una sustancia azulada que se añade en el agua para eliminar los hongos. Al igual que ocurre con otra sustancia llamada cloramina, que se produce al entrar en contacto el cloro con algunas sustancias orgánicas como la saliva o el pis, que puede producir toses y ahogos en los niños más pequeños. 

Resumiendo: sí, efectivamente el cloro afecta a los dientes de los niños, pero en grandes dosis, así que procurad que vuestros hijos vayan con la boca lo más cerrada posible, aunque eso sea como pedir peras al olmo.