Andadores: ¿buenos o malos para el bebé?

Pediatras norteamericanos han pedido la prohibición de los andadores para bebés

Vilma Medina

¿Has utilizado alguna vez un andador para que tu hijo aprendiera a caminar? Yo no lo usé, pero si me preguntas por qué, creo que fue por la falta de necesidad. Mi hija se puso de pie a los ocho meses y a los nueve ya caminaba por toda la casa sujetándose en los muebles y en los dedos de sus papás.

El andador, antiguamente, era casi una costumbre, pero con los años se ha convertido en un aparato peligroso para los bebés. Es más, pediatras estadounidenses piden su prohibición alegando que puede causar lesiones ortopédicas a los pequeños. 

El peligro de los andadores para los bebés

El peligro del andador para el bebé

El andador es un asiento protegido con una barandilla y apoyado sobre patas con ruedas, que permite al bebé estar sentado o caminar parcialmente sentado, sin el peligro de caerse. Antes, su finalidad era ayudar e impulsar al bebé a dar sus primeros pasos, pero hoy los pediatras no lo ven así. Según la Academia Estadounidense de Pediatría, los andadores no ayudan a que los bebés caminen más rapidamente. Los pediatras dicen que son un peligro, ya que impiden que la musculatura del bebé se desarrolle con naturalidad.

Ya se ha oído de todo sobre los andadores, que pueden deformar la columna vertebral del bebé, comprometer sus huesos y crecimiento, e incluso que dejan al bebé con las piernas arqueadas. Lo cierto es que ahora ha salido en la revista Pediatrics que entre 1990 y 2014, más de 230 mil niños estadounidenses menores de 15 meses acudieron al servicio de urgencias pediátricas con lesiones producidas como consecuencia del uso de andadores. Por ello, los pediatras sugieren a los padres que se deshagan de los que puedan tener en sus casas, y elijan otras alternativas para hacer caminar a sus bebés.

Si el andador es utilizado con frecuencia, puede retrasar la función motora del bebé, hacer con que el pequeño camine hacia los costados en vez de caminar de frente, y además, su utilización no motiva al bebé a que use los brazos para conseguir el equilibrio tan necesario para caminar.

Aunque muchos estén en contra del andador, es bueno saber que este aparato también tiene sus puntos positivos siempre y cuando se le considere como parte de distracción y entrenamiento, y no como mecanismo para enseñar a caminar al bebé. El andador puede ser usado como un juguete para que el bebé despierte la curiosidad por 'su mundo', libere su energía y se divierta.

También es importante considerar que el bebé no debe usar el andador sin supervisión. La libertad que experimenta el pequeño puede provocar accidentes ya que el bebé podrá fácilmente rodar por las escaleras y moverse rápidamente por toda la casa, rapidamente. Aparte de eso, el andador no debe ser utilizado por mucho tiempo. El bebé necesita gatear, caminar agarrándose de los muebles o de la mano, y principalmente aprender a caminar por su propio esfuerzo.

Lesiones que pueden provocar los andadores a los bebés

Según la Asociación Española de Pediatría es importante que el andador cumpla la normativa de seguridad de la Unión Europea y que sea utilizado siempre con la supervisión de un adulto, para evitar accidentes en escaleras, en la cocina o en suelos resbaladizos.

Las lesiones más habituales que se ha observado por el uso de andadores por los bebés son en la cabeza y en el cuello como consecuencias de caídas por escaleras, aunque pueden ocurrir otros accidentes asociados como quemaduras, intoxicaciones (por productos de limpieza) o heridas debido a que con el andador pueden alcanzar elementos peligrosos que en principio no deberían estar a su altura, como las ollas al fuego, planchas, cables y enchufes, medicamentos, etc.

3 Trucos para enseñar a caminar al bebé sin el uso de andadores

1. Usar una banqueta para que sirva de apoyo para que el bebé se quede de pie. Puede ser una banqueta, una silla, un muñeco con ruedines, lo que sea que el bebé pueda moverlo y desplazarse con seguridad, para ejercitar su equilibrio. Claro, que siempre con la supervisión de un adulto.

2. Utilizar el juguete, el muñeco, el peluche preferido del bebé para animarle a soltarse y caminar hasta donde está ello.

3. Usar tus dedos para ayudar al bebé a caminar. Si todavía el bebé no está seguro, debes sujetarlo hacia arriba. Si ves que empieza a tener más seguridad, posicionar tus dedos hacia delante. Y cuando veas que ya está a punto de caminar, que tus dedos sean apenas un punto de apoyo y no de sujeción. Y cuando notes que tu bebé ya puede caminar, ponerse delante suyo y poco a poco puedes ir soltando sus manitas de tus dedos.

Importante: ten en cuenta que no todos los niños son iguales en sus habilidades y capacidades. Cada uno lleva su propio tiempo, así que si tu bebé todavía no quiere caminar, no insistas. Ten mucha paciencia. Todo llega cuando tenga que llegar.