Por qué cargamos al bebé con el brazo izquierdo

Alba Caraballo Folgado

Cuando meces a tu bebé entre tus brazos, cuando le dejas en la cuna o cuando vas por casa haciendo cosas mientras llevas a tu bebé... ¿con qué brazo le cargas?

Los estudios dicen que entre el 70 y el 85% de las mujeres llevamos a nuestros hijos en el lazo izquierdo del cuerpo. ¿A qué se debe? En Guiainfantil.com te lo explicamos.

Los padres acunamos y mecemos al bebé sobre el lado izquierdo

Cargar al bebé con el brazo izquierdo

Cargamos al bebé de forma instintiva, sin pensar si lo tomamos con el brazo derecho o izquierdo. Sin embargo, generalmente lo hacemos con el mismo lado, el izquierdo, y aunque parezca una cuestión banal, no lo es, la explicación te sorprenderá.

Es posible que pienses que cargar al bebé con el lado izquierdo porque así tienes la mano derecha disponible para poder hacer otras actividades sin tener que dejar al bebé en la cuna o en la sillita. Una acción muy común de todas las madres multitarea. Sin embargo, las mamás zurdas, según los estudios, entran dentro de este 70% de madres que cargan al bebé con la izquierda. Entonces, ¿a qué es debido?

La razón la encontramos en el cerebro y en sus hemisferios. Cada hemisferio se ocupa del lado opuesto del cuerpo, es decir, el hemisferio derecho controla el lado izquierdo del cuerpo y el hemisferio izquierdo, el derecho.

Según los estudios tendemos a cargar con el brazo izquierdo porque el hemisferio derecho es el encargado de la orientación espacial, es responsable de nuestra percepción del mundo en términos de color, forma y lugar. Porque nos ayuda a hacer razonamientos lógicos, a resolver problemas o a hacer deducciones. E incluso se encarga de la concentración. Y, sobre todo, nos ayuda a establecer y desarrollar vínculos afectivos con otras personas (en este caso nuestro bebé) y nos proporciona habilidades para las situaciones sociales.

Hay, quien aporta además, otra razón más idílica y romántica. Dicen que llevamos a los bebés en el lado izquierdo porque está cerca del corazón, es una manera instintiva de calmar al bebé, ya que al escuchar los latidos se relaja y tranquiliza.