Por qué no tienes que obligar a tu hijo a compartir

El mensaje de una madre en redes sociales ha desatado la polémica

Alba Caraballo Folgado

"Hay que compartir", es la frase que repetimos incesantemente los padres a nuestros hijos. Cada vez que llegan al parque y otro niño quiere su juguete, si están comiendo una bolsa de patatas, si se acaban de subir a un columpio...

Los padres tenemos un afán exagerado por obligar a los niños prestar sus cosas, a compartirlas con los demás, incluso en las situaciones en las que no es justo o lo más oportuno. Esta es la lección que nos da una mamá quién nos explica por qué no tenemos que obligar a nuestros hijos a compartir. Su mensaje en redes sociales ha desatado la polémica.

"Mi hijo no está obligado a compartir con el tuyo", el mensaje de una madre

Por qué no obligar a compartir a los niños

Alanya Kolberg es una mamá estadounidense que tras un incidente en un parque infantil decidió compartir sus impresiones sobre lo que había sucedido. Su hijo llevaba algunos de sus juguetes favoritos entre las manos cuando otros niños se acercaron porque también los querían. "Mi hijo no está obligado a compartir con el tuyo", fue el título con el que esta mamá comenzó su post en su página de Facebook. Su carta, ha sido ya compartida por más de 212 000 usuarios. Este fue su mensaje: 

"Cuando llegamos al parque, Carson fue abordado por al menos seis niños que exigían que compartiese su Transformer, su figura de Minecraft y su camión. Estaba visiblemente agobiado y apretaba los juguetes contra su pecho, mientras los niños intentaban tomarlos. Me miró. ´Puedes decir que no, Carson´, dije, ´sólo di que no. No tienes que decir nada más´. Por supuesto, tan pronto como dijo 'no', los chicos vinieron a recriminarme que él no compartiese. ´No tiene por qué compartir con vosotros. Dijo que no. Si quisiera compartir, lo haría´.

Esto me valió algunas miradas incómodas de otros padres. El caso es el siguiente: si yo, una adulta, llego al parque comiendo un sándwich... ¿debo compartirlo con extraños? ¡No! ¿Algún adulto educado intentaría tomar mi sándwich y se enfadaría si no se lo permitiese? De nuevo, no. Así que en realidad, mientras me estás mirando de esa forma, probablemente pensando que mi hijo y yo somos desagradables, ¿quién está demostrando pocos modales? ¿La persona que no quiere entregar sus juguetes a seis extraños, o los seis desconocidos que exigen tomar algo que no les pertenece, incluso cuando el dueño está obviamente incómodo?

El objetivo es enseñar a nuestros hijos a actuar como adultos. Aunque conozco algunos adultos que claramente no aprendieron a compartir siendo niños, conozco muchos más que no saben decir que no, ni establecer límites, ni cuidar de sí mismos. Me incluyo. En cualquier caso, Carson sólo llevaba sus juguetes para compartirlos con la hija de mi amiga, con quien habíamos quedado en el parque. No quería compartirlos con los otros niños porque tenía la ilusión de darle una sorpresa a ella.

Así que la próxima vez que tu pequeño acuda a ti enojado porque otro niño no quiera compartir, por favor recuerda que no vivimos en un mundo donde sea obligatorio ceder todo lo que tienes a cualquiera sólo porque te lo pida. No voy a enseñar a mi hijo que esto funciona de ese modo".

Por qué no debemos obligar a los niños a compartir sino enseñarles a compartir

Los niños no están obligados a compartir

No podemos obligar a un niño a compartir en cualquier circunstancia y momento, bajo el pretexto de que "hay que compartir", sin más.

Por ejemplo, si el niño acaba de bajar al parque con su cubo y su pala, está tranquilamente llenando el cubo de arena y se acerca un niño porque quiere la pala. ¿Debemos obligarle porque sí, pese a dejarle sin juguete? 

Otro ejemplo: hemos bajado a la calle la bicicleta, estamos enseñando al niño a montar en ella, otro niño se acerca porque quiere montar. ¿Debemos parar ese momento en el que una madre o padre está enseñando a montar en bici sólo para dar una lección sobre lo que significa compartir?

La realidad es que muchas veces lo hacemos, quitamos la pala y el cubo de la mano de nuestros hijos para dejárselo a otros niños o le bajamos de la bicicleta tras cinco minutos en ella para que otro niño pueda montar. Es ese momento en el que nuestro hijo se queda llorando porque no entiende la situación. Es muy posible que nosotros tampoco la entendiéramos si otro adulto nos quita nuestro smartphone o toma nuestra lata de refresco para darle un sorbo, sin más, sólo porque... ¡hay que compartir!

Lo importante es no obligarles a compartir, sino enseñarles a hacerlo. Para enseñar a compartir y para que él pueda hacerlo se deben dar varias circunstancias: 

- Que esté preparado para hacerlo, que entienda el beneficio de compartir con los demás, de interactuar con sus semejantes. Antes de censurar su actitud o castigarle, debemos enseñarle a compartir.

- Que al compartir no se quede sin nada, que la felicidad de otro niño, no signifique su disgusto. Si tiene más de un juguete y no está jugando con ninguno, podemos insistir para que se los preste a otro mientras él hace otra cosa.

- Debemos preguntar a nuestro hijo si desea prestar su juguete, y si decide no hacerlo, debemos respetar su decisión, aunque nos enfrentemos a las miradas furibundas de otros padres. Podemos aprovechar una situación en la que él quiera un juguete de otro niño para hablarle sobre las ventajas de compartir.

- Debemos ser un ejemplo, deben ver en nosotros mismos esa generosidad con los demás para que puedan replicar su conducta.