Tres palabras importantes para los niños: ¡Sal a jugar!

Volver a lo básico con los niños: jugar

Ben Falcone, es actor, padre y autor de “Being a Dad is Weird: Lessons in Fatherhood from My Family to Yours”. Traducido al español significa: Ser padre es extraño: Lecciones de mi familia a la tuya. En el mismo expone muchas de sus experiencias respecto a la paternidad y realiza un profundo análisis sobre las sociedad occidental moderna y los desafíos que representa a la hora de criar.

Falcone propone tres palabras importantes para los niños: sal a jugar. Pueden parecer obvias, pero quizás se están perdiendo, ¿qué opinas?

Sal a jugar, tres palabras que debemos decir más a menudo a los niños 

Sal a jugar: palabras que debemos decir a los niños 

Falcone sostiene que uno de los problemas más importantes con los que debemos lidiar los padres es la culpa. Tendemos a creer que cada día de nuestros hijos tiene que estar plagado de experiencias educativas y momentos de placer, que tienen que ser estimulados aunque no en exceso, que tienen que tener contacto con otros niños pero también manejarse con adultos; que deben comer sano, con una dieta balanceada y alimentos orgánicos; que deben hacer deporte y  también trabajar el intelecto. La lista cansa con sólo leerla.

Toda esta presión viene de buenas intenciones: simplemente querer lo mejor para los niños. Y eso nos hace preguntarnos cada día si deberíamos estar más tiempo con ellos, contarles más cuentos, estar menos pendientes del celular, cocinar más en casa, inscribirlos en un nuevo curso. 

Falcone sostiene que la realidad es que nuestros padres no se enfrentaban a tantos desafíos. Hacían lo que podían y listo. Y mal o bien, todos crecimos y fuimos encontrando nuestro camino. En nuestra niñez solíamos jugar con los vecinos, tener mucho tiempo libre. Y si decíamos que estábamos aburridos, simplemente nos decían: “Sal a jugar.”

Ben Falcone sostiene deberíamos recordar estas palabras y empezar a pronunciarlas más seguido. Explica que trató de repetir esta técnica y siente que le cambió la vida. Porque le baja presión en algunos momentos, le deja tiempo para tomar un café tranquilo o charlar con su mujer y sobre todo, hace que sus hijas corran, inventen, socialicen y crezcan con mayor libertad. ¿Te animás a intentarlo?

No se trata de desentenderse, pero sí de bajar un poco la presión y dar lugar a que los chicos inventen sus propias experiencias y sean capaces de descubrir sus propios talentos, gustos, sensaciones, aciertos y errores.