Los niños que juegan y sueñan hoy, triunfarán mañana

Jugar en la infancia es crear, es imaginar, es ser libre

Raquel Oberlander
Raquel Oberlander Periodista y publicitaria

En una de las tantas entrevistas que realicé a una psicóloga, le planteé mi preocupación respecto a la falta de claridad que tienen algunas personas sobre sus propias vidas. Se sienten infelices pero no saben por qué y lo que es más triste, ni siquiera saben qué deberían hacer para encontrar cierto grado de bienestar.  

Muchas veces esa insatisfacción está vinculada a lo laboral, ya que las personas se sienten infelices con la tarea que desempeñan y viven ansiando que llegue el fin de semana, o las vacaciones, o la jubilación y así la vida se pasa ansiando, ansiando, ansiando. Sin embargo, hay una forma de volver a soñar como cuando éramos niños para encontrar la manera de triunfar en lo que nos gusta.

Por qué jugar y soñar nos puede hacer triunfar en lo que nos gusta 

Jugar y soñar hoy, triunfar mañana

Viktor Frankl lo llama vacío existencial, refiriéndose a la angustia  que provoca no saber qué queremos  hacer con nuestras vidas; no encontrarle sentido. Me refiero a adultos de 30, 40, 50 años que no saben qué les gusta. Que desconocen sus talentos. Que no logran tomar contacto con esa actividad que por el solo hecho de practicarla, les proporciona bienestar.

Eso que uno puede estar haciendo durante horas sin recordar que tiene hambre, sueño o frío. Es fantástico si uno encuentra esa actividad y puede desempeñarla como “hobbie” pero más aún si es parte de la vida laboral. Hoy hay ocupaciones posibles para todos, y en la medida que logramos que sean parte de nuestra vida nos sentiremos mejor y al mismo tiempo, mejorarán nuestras relaciones sociales. 

Por qué el juego es tan importante para el éxito futuro

Esta psicóloga me comentaba que cuando se presentan jóvenes o adultos en su consultorio con esta duda, ellas les pregunta:  ¿A qué jugabas cuando eras pequeño?

Indaga sobre esos momentos en que estuvimos solos en nuestro cuarto, o en la playa, o en un bosque y podíamos crear un mundo imaginario y soñado. ¿Qué personaje eras tú en ese mundo de fantasía? ¿Conductor, piloto, maestra, diseñador de modas, chef, constructor de robots?

Casi todos tuvimos grandes sueños, pero probablemente muchos de ellos fueron tapados con pilas de actividades, prejuicios, miedos, obligaciones, responsabilidades. Tantas, tantas, que tal vez debamos escarbar mucho para volver a encontrarlos. Pero una vez que aparecen, vuelven a iluminar el alma. Y desde esa pequeña abertura a podemos empezar a reconectarnos con nuestro interior más puro.

Ese es otro de los motivos por los que el juego es tan importante en la infancia. Jugar es crear, es imaginar, es ser libre. Por eso hay que dejar a los niños ser, sin llenarlos de actividades. Sin preocuparnos porque aprendan inglés, ajedrez, esgrima y practiquen varios deportes. Del aburrimiento salen las historias más fantásticas. Esas que nos pueden llevar a triunfar en la vida adulta. Siempre que entendamos que triunfo, es vivir la vida haciendo lo que nos gusta. ¡A jugar se ha dicho!