Niños libres, niños felices

Cómo potenciar la felicidad infantil desde la autonomía responsable

Marga Santamaría
Marga Santamaría Coach educativa

¿Cuántas veces al día ordenamos a nuestros hijos lo que deben o no deben hacer? ¿Cuántas veces les decimos: no toques eso, bájate de ahí, estate quieto…? ¿Cuántas veces, por nuestro propio miedo, les limitamos su exploración?

En Guiainfantil.com te proponemos educar a los niños desde la autonomía responsable, que se resume en este lema: niños libres, niños felices. 

Educar a niños libres y felices desde la autonomía

Niños felices y autónomos

Recordemos que el miedo es una emoción que nos avisa de la falta de recursos ante un peligro, ya sea real o imaginario. Pero es que cuando mi hija escala a una silla, debo confiar en que tiene más recursos de los que yo creo, y en vez de decir “hija, te vas a caer”, le puedo decir “hija, agárrate fuerte”.

Hace unos meses, tuve la suerte de escuchar a Teresa Palacios, mujer a la que admiro, experta en Educación Familiar y Coach Educativo, en una formación en la Escuela de Familias de GSD Las Suertes, centro educativo en Madrid. Su ponencia daba inicio con un título similar al de mi artículo que, con su permiso, he copiado: Niños libres, niños felices. Y es que yo no encontraría mejores palabras para hablar de cuán importante es la autonomía en los niños y las niñas.

Por autonomía, de forma resumida y sencilla, entendemos la capacidad de una persona, para obrar con independencia de otros. Por lo tanto, qué bueno poder entrenar a nuestros hijos e hijas en esa libertad desde una autonomía responsable: ya sea el cepillado de dientes o el poder elegir, en algunos momentos, sus propias decisiones.

Todas las capacidades, al igual que la inteligencia emocional que ya lo he mencionado en otros artículos, pueden ser entrenables. Tened en cuenta que la autonomía sube la autoestima del pequeño, porque es consciente de que lo puede hacer solo, de que es capaz de lograrlo de forma independiente.

Aquí os dejo algunos consejos y pistas para fomentar los distintos tipos de autonomía:

1- Autonomía física: hace referencia a todo lo que nuestra hija o hijo pueden hacer solos en función de su edad, entorno, capacidades… Nuestro lema debe ser “si lo puede hacer solo, que lo haga”. Es tarea nuestra, facilitarles esa autonomía, por ejemplo, poniendo las perchas a su altura, platos y vasos en armarios más bajos, cajas sencillas de almacenaje para los juguetes...

2- Autonomía emocional o afectiva: valorar y reconocer sus gustos, darlos por válidos. Que se sepan único, porque realmente lo son. Darles confianza, no tanto diciéndoselo, sino porque perciben que les dejamos hacer las cosas de forma independiente.

3- Autonomía en el pensamiento: darles oportunidades para pensar y reflexionar, para ampliar sus campos de visión a más allá del propio “yo”. Por ejemplo, podemos hacerles preguntas del tipo ¿Por qué crees que tu amigo se encuentra así? ¿tú qué hubieras hecho? Recordad, que es muy importante hablarles a su altura, a su altura real.

Por último, no olvidéis:

- Que es importante ser fieles en los compromisos: ya sea el de poner la mesa los martes y jueves, por ejemplo, o el de asistir a un cumpleaños, al que se comprometió, aunque a última hora le dé pereza.

- Que, si puede vestirse solo o sola, que así debe ser, lo que implicará poner el despertador un poco antes, por ejemplo.

- Que la libertad se entrena.

- Que es necesario ofrecerles oportunidades para que puedan tomar decisiones adecuadas a su nivel y contexto.

- Y paciencia, mucha mucha paciencia. No es algo imposible, pero a veces sí cansado.

Como siempre, desde el respeto, el amor y la aceptación de las capacidades, que no limitaciones de mi hijo o hija.