Smoothies para niños a los que no les gusta la fruta

Si a tu hijo no le gusta la fruta, ¡no desesperes! Prueba con estos zumos

María Machado, Editora
En este artículo
  1. Recetas de smoothies para los niños a los que no les gusta la fruta
  2. Otros trucos para que tu hijo coma más fruta

Conseguir que tu hijo tenga una alimentación saludable y equilibrada no es tan sencillo como se podría esperar. Por mucho que dejes de comprar bollería industrial o de darles tantos caramelos, es complicado hacerles comer aquello que no quieren. Hay niños que, por ejemplo, detestan la fruta. Sin embargo, es un grupo de alimentos imprescindible en su dieta, ya que les aporta muchas vitaminas y minerales. 

Cuando se ha intentado por todos los medios convencerles de que tienen que comer de todo, y no se ha conseguido, hay que apostar por otro tipo de estrategias. ¿Has probado a hacer que la fruta deje de parecer fruta? Te proponemos unas recetas de smoothies para los niños a los que no les gusta la fruta. 

Recetas de smoothies para los niños a los que no les gusta la fruta

Prepara ricos smoothies para los niños a los que no les gusta la fruta

Apunta estas recetas de smoothies y zumos de frutas para que a tus hijos les apetezca comer más fruta. Proponles que ellos mismos participen en la preparación, ya que así estarán más dispuestos a probarlos. 

1. Smoothie de manzana
La manzana es una de las frutas preferidas de los niños por su sabor y porque son fáciles de comer. Sin embargo, hay muchos niños que no quieren ni oír hablar de ella por su textura rugosa y arenosa en la boca. Sin embargo, es rica en antioxidantes, aporta mucha fibra a la dieta y contiene vitamina B y C. 

Te proponemos una rica receta de smoothie de manzana para la que necesitas una manzana, 125 ml de leche, medio yogur natural y una cucharada de azúcar. Tan sencillo como echar todos los ingredientes en una batidora de vaso y triturar hasta que quede con una textura suave. Si quieres, puedes añadir una pizca de canela para disimular el sabor de la manzana. 

2. Smoothie de sandía 
El smoothie de sandía es ligero y muy refrescante, por lo que los niños a los que no les gusta la fruta se lo tomarán con más ganas, como si fuera un refresco. La sandía está compuesta en un 90% de agua y aporta mucha vitamina A y C. 

Para prepararlo, corta unos trozos de sandía y separa la carne roja de la piel verde. Ponlos en la batidora y añade unos cubitos de hielo para lograr una bebida muy ligera. Si quieres un smoothie más cremoso, añade un puñado de arándanos, unas pocas frambuesas y medio yogur en la batidora... y tritúralo todo. No le quites las semillas, porque contienen mucha vitamina C. Si no está lo suficientemente dulce, puedes ponerle una cucharadita de miel. 

3. Smoothie de fresa
Las fresas resultan muy desagradables para algunos niños por su textura y por su sabor ácido. Sin embargo, cuando se prepara en forma de smoothie, los niños están mucho más dispuestos a probarla. Esta fruta es muy beneficiosa, porque aporta mucha vitamina B y C. 

Preparar un smoothie de fresa es muy sencillo. Tan solo debes coger unas 20 fresas, 10 cerezas y un yogur natural. Para no tener que echarle azúcar, puedes ponerle un poco de miel o utilizar un yogur de fresa. Si a tu hijo no le gusta encontrarse grumos en su smoothie, puedes colarlo con un filtro muy fino para quitar todas las semillas.

4. Smoothie de melón
El smoothie de melón es delicioso y a tu hijo le encantará porque es muy dulce. Se trata de una fruta muy buena para los niños, ya que es una importante fuente de potasio, ácido fólico y aminoácidos. 

La receta de smoothie de melón, además de esta fruta, requiere un yogur natural o medio vaso de leche semidesnatada. Corta en trozos la carne del melón y mételos en una licuadora. Añade el resto de ingredientes y tritura bien. Pon una ramita de menta para darle un toque más fresco y sorprender a tu pequeño. 

5. Smoothie de melocotón
Hay muchos niños que se niegan a tomar melocotón porque no les gusta tocar la piel, aunque tampoco están dispuestos a probarlo una vez pelado. Por eso, presentárselo en forma de smoothie es una buena alternativa para que se beneficien de sus propiedades (fibra, vitamina C, potasio...).

Para preparar este smoothie debes pelar y cortar en trozos un par de melocotones. Ponlos en la batidora junto a un poco de azúcar, un yogur natural, un poco de canela y hielo (para que sea más refrescante). Hay quien le echa un poco de leche de coco para disimular el sabor del durazgo. 

Otros trucos para que tu hijo coma más fruta

Además de intentar disfrazar la fruta a través de los smoothies, hay otras formas para conseguir que tu hijo aprenda a apreciar más la fruta y para que empiece a comer de todo. 

- Intenta que la fruta esté siempre a la vista
Coloca el frutero sobre la mesa o en la encimera de la cocina para que tu hijo se familiarice con los distintos tipos de frutas.

- Que vaya contigo a comprar
Ve con tu hijo al mercado y hazle partícipe de todo el proceso de compra de las frutas. Al colaborar en la selección de los productos, se sentirá más tentado a comerla. Por otro lado, a tu hijo también le encantará que plantéis un árbol frutal, que lo cuidéis en familia y que más tarde lo recolectéis para comer sus frutos. Después de haber participado en el crecimiento del fruto, estará más abierto a comer estos alimentos. 

- Prueba con las frutas más dulces
A un niño al que no le gusta la fruta le atraerá más el sabor dulce de un plátano o de una manzana, que el toque ácido de una frambuesa o de una mandarina. Por eso, es recomendable ofrecerle aquellas que tenga un sabor más agradable para ellos, que las consideren casi una golosina

- Proponle leer un cuento protagonizado por la fruta
Antes de comer, podéis leer en familia un cuento en la que la fruta sea la protagonista. De esta forma, tu hijo se irá acercando a ella y le dejará de considerar que es un tipo de alimento desagradable.

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