Cómo preservar tu fertilidad con un cáncer de mama

Tratamientos del cáncer de mama durante el embarazo

Victoria Verdú
Victoria Verdú Ginecóloga

Con motivo del Día Internacional del Cáncer de Mama, queremos hablar sobre la preservación de la fertilidad cuando se padece cáncer de mama o sobre la incidencia directa que el embarazo podría tener en el desarrollo de esta enfermedad en la mujer. Esto es todo lo que tienes que saber si quieres quedarte embarazada después de haber tenido un cáncer de mama. 

¿Puedo ser madre después de haber padecido cáncer de mama?

cáncer de mama, fertilidad y embarazo

El cáncer de mama se sitúa como el segundo con más incidencia en España. Según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), entre el año 2012 y 2018 se experimentó un aumento del 30% de pacientes afectadas por esta patología, con 25.212 nuevos casos en 2012 y 32.825 casos en 2018. El cáncer de mama en España tiene una tasa de supervivencia a 5 años superior al 90%, es decir, 90 de cada 100 pacientes continúan vivas 5 años después de haber sido diagnosticadas con dicha patología.

Durante el tratamiento de cáncer de mama y, posteriormente, durante un periodo determinado que dependerá del tipo de tumor y su evolución, no se aconseja a la paciente quedarse embarazada, pero hay determinadas cuestiones que una paciente con esta patología y que desea ser madre posteriormente debe de conocer.

Por una parte, la quimioterapia, produce una alteración en el funcionamiento de los ovarios de la mujer, debido al daño sobre el tejido ovárico que provocan los fármacos usados en dicho tratamiento. Dependiendo del medicamento, de la edad de la paciente y de la gravedad del tumor, el daño podrá ser mayor o menor y la fertilidad se verá o no afectada. Sin embargo, a no ser que la paciente sufra un daño ovárico irreversible, podría existir la posibilidad de quedarse embarazada una vez superado el cáncer.

En la actualidad, menos del 10% de las supervivientes de cáncer de mama deciden quedarse embarazadas, ya sea por miedo, por falta de información o por elección propia. De esta forma, y al considerar que muchas de las terapias empleadas pueden llegar a provocar esta incidencia en el ovario, cada vez son más las mujeres que optan por preservar su fertilidad antes de dar comienzo al tratamiento.

Así, entre las diversas opciones disponibles se pueden encontrar la vitrificación de ovocitos para la posterior fecundación in vitro, la congelación de tejido ovárico o la criopreservación de embriones (esta requiere que la paciente tenga pareja o recurra a una donación de semen en el momento del diagnóstico).

Tanto la criopreservación de embriones como la de ovocitos requieren de una estimulación ovárica previa por medio de la ingesta de ciertos medicamentos con hormonas, que estimulan a los ovarios a producir un número adecuado de ovocitos para que faciliten el uso de las técnicas de reproducción asistida. Este tratamiento se realiza siempre y cuando el oncólogo responsable de la paciente de la autorización para retrasar el inicio del tratamiento oncológico unos 15-20 días.

El caso de la criopreservación de la corteza ovárica (que consiste en reimplantar el tejido previamente congelado) es menos efectivo que los dos anteriores, pero no necesita ningún tipo de estimulación hormonal ni retrasa el tratamiento oncológico de la paciente. Este tratamiento, además, está indicado sobre todo en casos de pacientes oncológicas muy jóvenes.

¿Y si ya estoy embarazada?

El cáncer de mama resulta difícil de detectar durante el periodo de gestación. A lo largo del embarazo, las mujeres sufrimos cambios fisiológicos que impiden ver con claridad la aparición de masas anormales en la mama, demorándose así el diagnóstico de cáncer.

Sin embargo, es necesario clarificar que las mujeres embarazadas no son más propensas a contraer cáncer de mama por el simple hecho de encontrarse en un estado de gestación y, por lo general, el feto no suele contraer la enfermedad porque su madre la padezca.

Cómo tratar el cáncer de mama durante el embarazo

El tratamiento que se suele llevar a cabo depende del tipo de tumor y cada caso se trata de manera personalizada. Las revisiones ginecológicas y los antecedentes en la historia clínica de la paciente hacen que cada vez las pacientes estén más controladas y los procesos oncológicos se detecten de manera más precoz.

El tratamiento de un cáncer de mama en la gestación es un proceso complejo pues compromete la situación de la madre y del feto. Decantarse por un tratamiento u otro dependerá de la situación en la que se encuentre el tumor (si se ubica solo en la mama o si se ha extendido a otros órganos), su tamaño, la edad del feto, la salud de la paciente, su edad… No obstante, es imprescindible conocer con exactitud cada caso en particular y ofrecer la mejor opción disponible para cada paciente.

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