Paso a paso de cómo debe ser la higiene de los genitales de los niños

Cómo influye la fimosis en el aseo del aparato genital de un varón

Cuando tenemos niñas, parece que estamos bien orientadas en la higiene íntima, pero cuando se trata de hijos varones, la cosa como que cambia. Eso sí, los padres tienen muchos interrogantes en cuanto a cómo realizar la higiene de sus genitales porque les da temor cómo manipularlos para no lastimar o hacer daño al bebé. Lo cierto es que debemos 'entrenarnos' en este aspecto, por eso a continuación te voy a decir paso a paso cómo debe ser la higiene de los genitales de los niños.

Así deben limpiarse los genitales de los bebés varones

genitales bebés varones

Lo primero de todo es conocer cómo es la anatomía del aparato genital masculino. Este está conformado por dos bolsas escrotales en cuyo interior se encuentran los testículos y el pene, que es variable en tamaño y va creciendo de acuerdo a la edad del niño. El pene está recubierto por una piel a la que se conoce con el nombre de prepucio, el cual al retraerlo se expone el glande. El meato uretral (el orificio por donde sale la orina) debe estar situado en la parte central (en la punta) del glande, como una ranura u orificio pequeño.

Ahora bien, sabiendo todo esto, es importante que sepas que los genitales deben asearse con cuidado, usando agua y jabón neutro y manteniendo esa área limpia y seca. Cuando son pequeños, como madre serás la encargada de asearlo de la manera correcta, pero a medida que va creciendo tu peque querrá ir al baño solito, porque además de sentirse intimidado va a querer mostrar su independencia para hacer ciertas cosas. Por ello, es importante que desde pequeño le enseñes cómo debe asearse.

Limpieza de los genitales masculinos y fimosis

fimosis y genitales

Sin duda alguna sé que te estás preguntando si la piel (prepucio) del pene se retrae o no. No te sientas mal por no saberlo, es una duda sumamente común en todas las madres y, de hecho, en este punto hay muchas opiniones médicas. La realidad es que los varones nacen con una fimosis fisiológica (esto se refiere a la imposibilidad para bajar el prepucio del pene de manera normal).

Esta fimosis fisiológica es normal en el recién nacido hasta los 3 a 4 años de edad. Luego de esa edad ya se puede hablar de una fimosis real, por lo que, si tu hijo está dentro de ese rango de edad es totalmente esperado que la piel del pene no se pueda retraer sin que se tenga que hacer ninguna intervención para bajarlo.

La fimosis, según explican en el informe, 'El pediatra ante los procesos más frecuentes de Urología pediátrica', realizado por Jesús Gracia Romero, Jefe de Servicio de Cirugía Pediátrica del Hospital Miguel Servet (Zaragoza) y Yurema González Ruiz, MIR de Cirugía Pediátrica, se puede manifestar como imposibilidad de retraer el prepucio y de dejar descubierto el glande, como balonamiento del prepucio al orinar, al quedar retenida la orina o por dolor al tener una erección (adolescente).

Durante esta etapa también es normal encontrar un material blanquecino al que se conoce como esmegma, y es el resultado de restos de epitelio de la zona. En el 90% de los niños a los 3 años de edad ese prepucio desciende sin problema; si va más de esa edad y no es posible, entonces debe evaluarlo el pediatra o cirujano pediatra para determinar si amerita o no una fimosectomía.

En base a todo lo anteriormente explicado, se recomienda que en el momento de asear los genitales a tu peque, sean lavadas las bolsas escrotales con delicadeza. En el momento del baño, además, realices la retracción no forzada del prepucio, es decir, 'hasta donde el mismo baje', sin forzarlo, sin jalonear la piel de golpe al punto que le llegue a doler al niño.

Debes hacerlo con suavidad y con delicadeza con cada baño diario. En el caso que no se pueda bajar el prepucio, no intentes forzarlo, ni permitas que el médico lo haga, ya que ello es totalmente fisiológico hasta los 3 a 4 años de edad como te expliqué anteriormente.

Si se realiza, provocaría la aparición de grietas, fisuras y heridas pequeñas muy dolorosas en el prepucio que posteriormente se cicatrizaría formando una fimosis cicatrizal. Esto, en verdad, lo que llevaría es a que la piel no se pueda retraer y si va a requerir intervención quirúrgica; además que va a causarle un dolor intenso sobre todo al orinar.

Al terminar el baño, seca con toques suaves con una toalla de algodón y sin fricciones. No apliques talco, ni perfumes y es importante que la ropa íntima sea de algodón, que no quede tan ajustada, así como cambiar diariamente la misma, por ropa limpia.

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