El TDAH se diagnostica más en niños nacidos a finales de año

El diagnóstico por Déficit de Atención e Hiperactividad es más habitual en los pequeños de la clase

María Machado

Las siglas TDA y TDAH ya no suenan extrañas a nadie. Cada vez son más los niños a los que se les diagnostica un trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Tanto es así que muchos padres y expertos se preguntan si se están confundiendo los límites entre la forma de ser del niño y esta condición. En esta línea, un estudio reciente realizado por la Universidad de Harvard apunta que el TDAH se diagnostica más en niños nacidos a finales de año, es decir, en los más pequeños de la clase.

Los niños nacidos a partir de agosto son más diagnosticados con TDAH

Por qué el TDAH se diagnostica más en niños nacidos a finales de año

Una de las principales preocupaciones de los padres cuando sus hijos nacen en los últimos meses del año es asegurarse de que son capaces de seguir el ritmo de la clase. En la escuela infantil o kindergarten y en los primeros años de primaria se nota mucho la diferencia entre los niños que han nacido en enero y febrero y los nacidos en noviembre y diciembre. Y es que, pensándolo bien, unos les llevan casi un año de ventaja a los otros. De hecho, es común que aprendan a hablar antes, que su desarrollo cognitivo y social esté más avanzado, que su comportamiento sea diferente, etc.

¿Y si lo que realmente es falta de madurez se está diagnosticando como TDAH? Es lo que señala esta investigación publicada en New England Journal of Medicine: los niños que nacen en la segunda parte del año tienen más probabilidades de ser diagnosticados con TDAH, incluso aunque no tengan esta condición.

Para llegar a esta conclusión se ha analizado los datos de más de 407.000 niños de diferentes regiones de Estados Unidos descubriendo que los más pequeños de la clase tienen alrededor del 30% más de posibilidades de ser diagnosticados con trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Los investigadores señalan que al comparar las capacidades de los niños más jóvenes del aula con las de los mayores, se diagnostica en exceso el ADHD (por sus siglas en inglés).

"Según el niño va haciéndose mayor, las pequeñas diferencias en la edad tienden a igualarse o disiparse con el tiempo. Sin embargo, en lo que se refiere al comportamiento, la diferencia entre un niño de 6 años y otro de 7 puede ser muy pronunciada", explica una de las investigadoras. El problema es cuando se decide tratar a un niño que, en realidad, no necesita ningún tratamiento.

Algunas señales de trastorno por Déficit de atención e Hiperactividad

Ante estos datos recabados por este estudio de la Universidad de Harvard, resulta interesante conocer y saber identificar correctamente algunas de las señales de esta condición. Siempre tiene que ser un experto el que diagnostique el TDAH para no dar lugar a error. Generalizar resulta complicado y, muchas veces, impreciso ya que no podemos olvidar que cada niño es diferente. Sin embargo, estas son algunas de las señales que se relacionan con el trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

1. Inquietud y necesidad excesiva de estar siempre moviendo alguna parte de su cuerpo.

2. Niveles de autoestima bajos a raíz de nuestros constantes castigos y reprimendas porque 'no se porta bien'.

3. Falta de concentración y dificultad para comprender y llevar a cabo las órdenes concretas que les dan, sobre todo cuando se acumulan varias. Es habitual que en clase o cuando hacen sus deberes estén constantemente distrayéndose.

4. Falta de persistencia, ya que les cuesta esforzarse y concentrarse en algo durante mucho tiempo.

5. Impulsividad, que les impide pensar en las consecuencias de sus actos antes de llevarlos a cabo.

6. Apariencia de tener la cabeza en las nubes, de no escuchar cuando te diriges a ellos.

7. Dificultad para organizarse y llevar a cabo sus tareas a tiempo.

8. Olvidos frecuentes, incluso de las cosas más cotidianas.

9. Problemas para conciliar el sueño durante la noche o falta de descanso.