Cómo actuar ante los primeros indicios de obesidad infantil

Qué hacer si el niño comienza a engordar por encima de lo saludable

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Los datos oficiales aseguran que más de un 40% de los escolares presentan indicios de sobrepeso, lo cual convierte la obesidad infantil en un problema de salud pública de tintes alarmantes. ¿Qué podemos hacer ante esta situación? ¿Se debe poner a dieta a un niño?, ¿cómo actuar antes los primeros indicios de obesidad infantil?

Dieta para para niños: sí o no

primeros síntomas de obesidad infantil

En primer lugar, “poner a dieta” es un término erróneamente utilizado, ya que realmente no tiene connotaciones que tradicionalmente se presuponen. No significa reducir la ingesta de alimentos para adelgazar o para alcanzar un determinado peso corporal, sino que la dieta es el conjunto de alimentos que se consumen así como sus cantidades, por lo que lo ideal sería recomendar “reeducar la dieta”.

Aunque sería recomendable que todo el proceso fuese supervisado por un dietista-nutricionista, que realizara estudios individuales del caso de nuestro hijo, lo más habitual, lamentablemente, es que a una actividad física baja o nula se sume una dieta desequilibrada con exceso de grasas saturadas y trans, procedentes de precocinados y bollería industrial, y con porciones muy por encima de lo recomendado para la edad del niño.

Pasos a seguir ante un caso de obesidad infantil

Los pasos a seguir ante un niño con sobrepeso son los siguientes:

- Promover un aumento de la actividad física para aumentar el consumo de energía del cuerpo. Además, evitar el sedentarismo e incitar al niño a jugar al aire libre es beneficioso para su salud en general.

- Modificar los menús que ofrecemos al niño. Evitar alimentos ricos en azúcares, como los zumos industriales, las galletas o la bollería, sustituyéndolos por fruta, pan o bocadillos tradicionales. Evitar también incorporar grasas extra al alimento, evitando frituras y rebozados y promover la ingesta de verduras crudas que proporcionan sensación de saciedad. Esto se conoce como reeducación dietética y básicamente consiste en eliminar de la dieta los alimentos con mayor densidad calórica y menor densidad nutricional, de manera que los micronutrientes se proporcionen mediante alimentos de bajo contenido calórico.

- Reducir ligera y progresivamente las raciones. Aunque nos rompa el corazón pensar que nuestro hijo se queda con hambre, es muy probable que no sea el caso. Nuestro hijo no es capaz de detectar y actuar frente a las señales de saciedad que le envía su cuerpo, y debe aprender a hacerlo.

El sobrepeso es el primer paso en el camino hacia la obesidad, por lo que poner remedio cuanto antes es clave para prevenirla y evitar que nuestro pequeño sea un adulto obeso en el futuro. Evidentemente, no tiene la misma connotación ni el mismo efecto exigir que una madre limite lo que su hijo come que intentar que ambos adopten unos hábitos nutricionales saludables y apropiados para su edad, aunque idealmente tengan el mismo fin, conseguir controlar el peso corporal.

Además, disminuir de peso de manera consciente, es decir, entendiendo la modificación y reeducación de los hábitos alimentarios, está demostrado que es más permanente que hacerlo restringiendo las cantidades de comida.