Los trastornos del sueño más comunes en niños con epilepsia

Los problemas del sueño que más se dan en niños que sufren epilepsia

Estefanía Esteban

Muchos padres acuden al especialista buscando una explicación a los trastornos de sueño de su hijo, y su sorpresa es mayúscula cuando en realidad le diagnostican una crisis epiléptica. 

Y es que muchas veces los primeros síntomas de la epilepsia se manifiestan durante el momento de descanso, mediante trastornos del sueño. Evidentemente, no significa que todos los niños con trastornos del sueño sufran epilepsia. Descubre aquí cuáles son los trastornos del sueño más comunes en niños con epilepsia

Los 6 trastornos del sueño más comunes en niños con epilepsia

Trastornos del sueño en niños con epilepsia

No vayas a pensar que porque tu hijo tenga un trastorno del sueño pueda tener epilepsia. Solo ocurre en determinados casos. De hecho, los trastornos del sueño son muy comunes durante la infancia. Se calcula que pueden afectar hasta a un 30% de los niños entre los 6 meses y los 5 años. 

Sin embargo, la epilepsia, que aparece durante la infancia y la adolescencia, no es un mero trastorno del sueño. Estos trastornos son solo parte de la epilepsia, que es realidad una actividad anormal del funcionamiento eléctrico de ciertos grupos de neuronas corticales alojadas en el cerebro. Sí trae consigo trastornos del sueño. Estos son los trastornos del sueño más comunes en niños con epilepsia dentro de lo que son parasomnias ( fenómenos que perturban el descanso del niño y que aparecen normalmente en la primera fase del sueño, la fase REM):

1. Sonambulismo: se suele dar con más frecuencia en niños entres los 4 y 6 años. Consiste en la repetición automática durante el sueño de conductas motoras típicas del periodo de vigilia. Entre algunos de los desencadenantes de este trastorno destaca un cansancio excesivo, una alta ansiedad e, incluso, por una falta de higiene del sueño. Suele finalizar con la adolescencia.

2. Terrores nocturnos: también suele iniciarse durante los 4-6 años y terminar a una edad algo menor a los cuadros de sonambulismo. Durante estos episodios se produce un despertar brusco acompañado de otros signos como taquicardia, hiperventilación, sudoración... Aparecen durante la fase de sueño lento profundo, sin que el niño sea consciente de tales despertares.

3. Bruxismo nocturno: es un hábito no voluntario que hace que algunos niños, preferentemente durante la adolescencia, aprieten la mandíbula fuertemente o hagan rechinar los dientes durante el sueño, frotándolos o deslizándolos, sin ningún objetivo funcional.

4. Movimientos rítmicos relacionados con el sueño: movimientos repetitivos que afectan a determinadas partes del cuerpo como la cabeza, el tronco, las extremidades o todo el cuerpo, que suelen aparecer al iniciar el sueño o en suelo superficial cuando el niño, habitualmente menores de cinco años, se está quedando dormido.
5. Enuresis nocturna: Consiste en una incontinencia urinaria (más de tres veces al mes) que afecta al niño (mayor de cinco años) durante la noche.

6. Somnolencia diurna: puede ser una consecuencia de un sueño no reparador. Se define como la incapacidad para mantenerse despierto y alerta a lo largo del día con episodios de larga duración que provocan periodos involuntarios de somnolencia o sueño.

Además, los niños con epilepsia presentan más dificultad para conciliar el sueño, insomnio (disminuye también la calidad del sueño) y somnolencia diurna.

La epilepsia es una enfermedad crónica, pero puede controlarse a largo plazo. Si se detecta en sus primeras fases, existirá un mejor pronóstico y podrá controlarse sin la necesidad de utilizar fármacos en la edad adulta.  

Fuente: Enrique Noé, neurólogo y director de investigación de NEURORHB, servicio de neurorrehabilitación de los Hospitales Vithas Nisa en Valencia y Sevilla.