Problemas oculares en niños relacionados con las piscinas y su solución

Lesiones en los ojos más comunes en los niños tras nadar en la piscina

Iván Carabaño Aguado

El ojo es una de las partes del cuerpo más delicadas. Si bien está flanqueado lateralmente por una barrera ósea, su punto más vulnerable es la parte anterior o frontal, revestida tan solo por los párpados.

Dicha vulnerabilidad le hace especialmente proclive al desarrollo de lesiones de diversa índole. A continuación expondremos algunos de los problemas oculares en niños relacionados con las piscinas y su solución, así como la conducta a seguir.

5 problemas oculares en los niños relacionados con las piscinas 

Problemas en los ojos en las pies

1. Conjuntivitis química. Si tu hijo practica una inmersión y bucea debe llevar gafas de agua adaptadas a su tamaño. Con ello, va a evitar a través de un método barrera el efecto irritante que le podría ocasionar el contacto directo con el medio acuático. Este cuadro clínico es muy fácil de identificar: cursa con enrojecimiento de la zona blanca del ojo, así como un cierto escozor. En ocasiones hay fotofobia (la luz les molesta).

2. Conjuntivitis infeccionsa. Hay un agente vírico, llamado adenovirus, con una alta tasa de contagiosidad. Se propaga con una gran facilidad en el ámbito de las piscinas. Por tal motivo, si a tu hijo le han diagnosticado una de estas conjuntivitis, debe evitar la piscina hasta que el cuadro se haya resuelto de forma completa. La clínica que produce es más expresiva que la de la conjuntivitis química: hay más enrojecimiento ocular, dolor y fotofobia. El cuadro es, además, más persistente.

3. Conjuntivitis queratitis solar. El efecto espejo de la piscina, al reflejar la luz del sol, podría derivar en la aparición de lesiones corneales en pacientes predispuestos o con alguna patología ocular de base. Desde un punto de vista clínico, cursa con enrojecimiento del ojo, dolor y sensación de tener arena dentro de ojo. El tratamiento incluirá una pomada epitelizante, y oclusión ocular.

4. Blefaritis solar. Las personas con un fototipo de piel clara son especialmente proclives a desarrollar quemaduras por el sol en los párpados. Los padres no hemos de olvidarnos de aplicar crema protectora en esa zona.

5. Contusión periocular. La zambullida “de cabeza”, en inmersiones realizadas desde una altura considerable, puede derivar en la aparición de una contusión ocular o periocular. Esta se expresa en forma de dolor y hemorragia conjuntival. Se ha de manejar con analgésicos por vía oral. Si el dolor persiste, debe ser valorado por un médico con carácter urgente.