Asma infantil: ¿cómo controlar una crisis asmática?

Cómo los padres deben reaccionar ante una crisis asmática en el niño

La mayoría de las crisis asmáticas son leves y se pueden tratar en casa. Los primeros síntomas de una crisis pueden aparecer subitamente o presentarse de forma progresiva durante varios días, sin que el niño y su familia le den importancia.

Hay que aprender a estar atentos a las mínimas manifestaciones de una posible crisis, porque cuanto antes pongamos remedio, mejor.

¿Cómo reconocer una crisis asmática?

El asma se puede presentar de dos formas:

1. De manera episódica o continuada durante varios días o semanas, sin alterar la actividad diaria o con una mínima alteración de la misma.

2. En forma de "crisis", es decir, de forma aguda, lo que supone una duración más corta en el tiempo, pero probablemente con mayor gravedad de los síntomas del asma.

Crisis asmática infantil

Síntomas de una crisis de asma en los niños

Los síntomas típicos son sensación de ahogo o falta de aire, tos seca (es decir, sin mucosidad), "pitos" o sibilancias al respirar, opresión o "peso" en el pecho. Si el niño realiza deporte, a veces, tiene que pararse antes que sus compañeros "porque no puede más o se ahoga", no porque esté cansado después del ejercicio.

Con frecuencia, los síntomas comienzan o se agudizan de noche. Todos estos síntomas aparecen porque los bronquios, que son los "tubos" que trasladan el aire desde la nariz y la boca a los pulmones, durante las crisis de asma se estrechan, por un doble motivo: porque su calibre o diámetro disminuye por constricción del músculo bronquial (broncoespasmo) y porque la pared de ese bronquio está inflamada.

Es recomendable prestar especial atención a la tos, que habitualmente es seca, aunque si se asocia a catarros puede ser productiva (con expectoración). Los niños generalmente no saben expectorar, aunque al toser podemos oir cierto ruido de movilización de secreciones.

Esto no quiere decir que toda tos sea síntoma de asma, pero si su hijo está diagnosticado de asma y la presenta puede ser un aviso de que precisa medicación. Si todavía no ha sido diagnosticado y no existe otra razón que explique la tos, debería ser valorado por un alergólogo que descarte la posibilidad de asma.

Cómo debemos actuar ante una crisis asmática infantil

En primer lugar, debemos evitar ponernos nerviosos, porque se lo trasmitiremos al niño y su estado empeorará. En una situación de nerviosismo se respira más deprisa y de forma más superficial, agravando en cualquier asmático una posible crisis.

Por este motivo, hay que tranquilizar al niño, procurando que esté cómodo, sin ropa apretada, sentado o acostado e intentando que respire despacio. Para evitar la pérdida de líquido, podemos darle una bebida resfrescante o un zumo que le guste. El segundo paso es valorar la crisis asmática para determinar cómo actuar.

Según sus características clínicas, las crisis asmáticas pueden ser leves, moderadas o graves:

1. Leve. Se presenta con tos seca, dificultad respiratoria leve, opresión torácica y/o sibilancias aisladas, en relación con el ejercicio. El valor del medidor peak flow se encuentra entre el 70 y el 90 por ciento del nivel de la mejor marca personal del niño cuando se encuentra bien.

2. Moderada. Los mismos síntomas aparecen en reposo. El medidor peak flow se encuentra entre el 50 y el 70 por ciento.

3. Grave. Estos síntomas aparecen en grado máximo estando en reposo y no se toleran esfuerzos insignificantes, como hablar. Conviene fijarse en los músculos del cuello, que se contraen al realizar las inspiraciones o tomar aire. En los casos muy graves desaparecen las sibilancias. El medidor peak flowse encuentra por debajo del 50 por ciento.

Pautas recomendadas para controlar la crisis asmática en los niños

Tanto para las crisis leves o moderadas que no requieran inicialmente atención médica, como para las crisis graves hasta que se recibe asistencia, es preciso administrar tratamiento médico del especialista.

En general, en estas situaciones se deben emplear broncodilatadores de acción rápida o de rescate como salbutamol, terbutalina o formoterol, que el niño asmático debe llevar siempre consigo.

1. Pauta de inicio. En el momento que comienza la crisis, hay que realizar 1 o 2 inhalaciones del broncodilatador de rescate prescrito por el especialista. Habitualmente, sobre todo, en los episodios leves, el niño mejora rapidamente. Si a los pocos minutos no existe mejoría, se pueden repetir las inhalaciones cada 20 minutos durante un máximo de 1 hora.

2. Pauta tras una hora. Si transcurrida una hora desde el comienzo de la administración de la medicación, el episodio continúa, se precisa asistencia médica para que valore la situación. Después, es recomendable que consultes con su especialista para que ajuste el tratamiento de base y evalúe los posibles desencadenantes de la crisis. Si transcurrida una hora la respuesta es buena, se mantendrá el broncodilatador con 2 inhalaciones cada 4 horas durante uno o dos días, manteniendo o incrementando el tratamiento de base, según la prescripción de su especialista. Si reaparecieran los síntomas, es necesario consultar con su médico para que valore la evolución clínica del niño.

¿Cuándo llevar al niño a Urgencias?

De acuerdo con la intensidad de la crisis, hay que decidir si se solicita asistencia médica o no. Resulta muy útil tener siempre a mano una lista con los números de la ambulancia o de urgencias. Los siguientes signos y síntomas son motivo para acudir de forma inmediata a un servicio de urgencias:

1. Uñas y/o labios grises o azules (por falta de oxígeno)

2. Dificultad para respirar al hablar (pausas al hablar) o simplemente caminar.

3. La piel alrededor de las clavículas y entre las costillas se hunde con la inspiración y/o se mueven las alas de la nariz al ritmo de la respiración.

4. Respiración y/o pulso acelerados (más de 25 respiraciones y 120 pulsaciones por minuto respectivamente).

Marisol Nuevo