Consecuencias de la acumulación de mocos y flemas en niños

Enfermedades derivadas de la acumulación de mucosidad en niños

Los niños presentan mocos de forma habitual, ya sea que estén enfermos o no. Los mocos y flemas se producen para mantener hidratadas las vías respiratorias y, no suponen un problema sí mismo, más bien un sistema de defensa para evitar que proliferen virus y bacterias que quedan adheridas a esta mucosidad y así pueden ser eliminados.

Sin embargo, un catarro, una alergia, el frío o el llanto hace que la presencia de mocos sea aun mayor. Esto resulta muy molesto para los niños y, sobre todo, para los bebés y niños ya que les provoca tos, dificultad para respirar e incluso complica la lactancia. Cuando la acumulación de moco es excesiva y no se elimina, puede incluso provocar otras enfermedades.

Qué enfermedades puede provocar la acumulación de mocos y flemas en niños

- Otitis: es una de las enfermedades más frecuentes en la infancia. Cuando el exceso de moco se acumula en la Trompa de Eustaquio, ese túnel que comunica la nariz con el oído puede provocar una otitis media. Esta patología puede provocar fiebre, dolor e incluso rotura del tímpano en caso de que el moco acumulado sea excesivo y ejerza demasiada presión.

- Sinusitis: cuando se inflaman los senos para-nasales, situados alrededor de la nariz, la presencia de moco aumenta y no puede salir. Esta acumulación provoca dolor de cabeza y tos. Puede surgir a raíz de una alergia o una infección. 

- Rinitis alérgica: es una reacción ante un elemento que provoca estornudos, picor de nariz, taponamiento nasal y mucosidad. Cuando la acumulación de mocos y flemas en niños es grande, es posible que tienda a sorber la mucosidad y presente tos seca, tos nerviosa o tos irritativa, que suele aparecer principalmente de noche y suele ser muy molesta.

Consecuencias de los mocos en los niños

- Bronquitis: cuando el niño sufre un catarro o un resfriado, es común que se inflame la garganta, lo que se conoce como faringitis, si baja a la laringe, hablaremos de laringitis y, si finalmente la infección desciende a los bronquios, se tratará de una bronquitis. Los mocos acumulados dentro de los bronquios provocan tos y dificultad para respirar.  

- Bronquiolitis: es una infección vírica que afecta sobre todo a bebés hasta los 2 años. A diferencia de la bronquitis en la que la acumulación de mucosidad provoca la inflamación de las vías respiratorias principales, en la bronquiolitis se produce la inflamación de los bronquiolos, unas ramas más pequeñas situadas en el extremo de las vías respiratorias principales. 

- Conjuntivitis: cuando el niño está resfriado y aumenta la mucosidad, es muy común que esa infección pase a los ojos provocando inflamación de la membrana ocular que cursa con enrojecimiento, legañas, lagrimeo y picor de ojos.