Cómo conseguir que tus hijos te respeten

Vilma MedinaDirectora de GuiaInfantil.com

Sin duda, el ejemplo de los padres es la mejor herramienta para educar a los hijos. Desde que nacen, los niños no paran de observar, de cultivar hábitos, de imitar conductas...

Por eso, siempre he pensado que cuando uno quiere ser padre o madre, debe reflexionar sobre qué puede ofrecer de si mismo a sus hijos. El respeto es uno de los aprendizajes que más aportará a sus vidas.

Cómo educar a nuestros hijos en el respeto

Padre con hijo

El respeto es uno de los valores más importantes para la convivencia familiar. Si respetas a tu hijo, él te respetará; es más, si respetas a tus padres tus hijos te respetarán. ¿Cómo puedes exigir y desear que tus hijos te respeten si no tratas con respeto a tus propios padres?

El respeto nace en la cuna y en el seno familiar, y es como un bebé, hay que mimarlo, cuidarlo y alimentarlo, día tras día. Cuando uno experimenta la maternidad, como me pasó a mi, lo vive según lo que has aprendido de los padres. Considero que siempre he sido una buena hija para mis padres, pero cuando mi hija nació algo cambió, y para mejor. He comprendido mejor las preocupaciones, los cuidados e incluso las palabras tan repetitivas de mis padres. Pasé a ver todo de otra forma.

Los padres no somos perfectos, nos equivocamos en muchas ocasiones, sin embargo, intentamos dar lo mejor a nuestros hijos, pues eso también ocurrió con nuestros padres. Ellos no se equivocaron ni más ni menos que nosotros nos equivocamos ahora, como padres. Y ahora, que ellos son más mayores es cuando tenemos la oportunidad de devolverles sus atenciones, su cariño y cuidados.

Es la ocasión de devolverles la paciencia y la tolerancia que ellos tanto han tenido con nosotros. El respeto es la herramienta ideal para hacerlo. Te invito a pensar en ello, a reflexionar sobre cómo te relacionas con los abuelos de tus hijos.

Qué gestos empleas, qué atención les das. Cuando seas mayor, como ellos, te darás cuenta de que toda la gratitud y generosidad que has tenido hacia ellos, tus hijos también las tendrán hacia ti. Es nuestra tarea enseñar también a nuestros hijos a querer, a amar y a sentir. Si quieres que mañana tu hijo sea bueno contigo, empiece a ser bueno con tus padres. Ya nos contarás.