Dolor de barriga en niños - ¿Cuándo preocuparse? Señales para padres

¿Por qué los niños tratan de llamar la atención a través de posibles dolencias inventadas?

Fabiola Hernández Pérez, Periodista y editora
Revisado por Borja Quicios, Psicólogo educativo
En este artículo
  1. Niños a los que le duele algo siempre - ¿Cómo saber qué necesitan?
  2. Cuando a los niños les duele algo no siempre están llamando la atención
  3. 8 acciones a realizar si los niños se quejan de dolor constantemente
  4. Más acciones que los padres pueden hacer ante el dolor físico de los niños

'Me duele la barriga': algunos padres al momento de escuchar esta frase justo antes de salir hacia el colegio, acudir a una clase de piano o comenzar un campamento de verano, les pone los pelos de punta. Otras veces, la queja es en forma de dolor de cabeza o mareo. Ante estas situaciones, es comprensible que surjan dudas como si le habrá ocurrido algo que no sabe explicar. Hablemos del dolor de barriga en niños: ¿cuándo preocuparse? Señales para padres.

Niños a los que le duele algo siempre - ¿Cómo saber qué necesitan?

Dolor de barriga en niños

Antes de pensar si el niño exagera o quiere evitar una actividad, hay que observar lo que sucede. Acompañarlo es escuchar su dolor, comprender cuándo aparece y ayudarlo a expresar con palabras aquello que aún no sabe explicar. El objetivo no es dramatizar cada una de sus molestias ni restarle importancia, sino abrir el diálogo con el pequeño que permita entender qué necesita.

Hay niños a los que les duele el estómago, que les duele la cabeza, el pie, la mano, que tosen o lloran mucho. Son niños a los que siempre les duele algo, se quejan constantemente y llega un momento que como padres nos preguntamos si será verdad. Cuando el niño se queja es probable que sea por una enfermedad real o porque intentan llamar la atención hacia algo que les ocurre.

Sin embargo, por su edad, aún no los saben poner en palabras. A fin de cuentas, si el niño se queja será para manifestar su malestar con algo. Aunque no exista una enfermedad que explique el dolor, eso no significa que el niño esté mintiendo. Hay veces que las emociones se sienten en el cuerpo como el estrés o la ansiedad que se manifiestan con dolor de barriga o cabeza.

Para el pequeño, esa sensación es real, así que una pista importante es observar si el dolor aparece en circunstancias parecidas. Por ejemplo, puede comenzar los domingos por la noche, al separarse de los padres o durante una etapa de cambios. También hay que prestar atención a si mejora al quedarse en casa y vuelve a aparecer cuando hay que enfrentarse de nuevo a esa situación.

Cuando a los niños les duele algo no siempre están llamando la atención

Cuando los niños llaman la atención de sus padres

Los niños cuando viven adversidades, buscan soluciones adaptativas para poder vivir con ellas o les ayuden a solucionarlas. Algunos ante la falta de atención de sus padres encuentran las respuestas en la televisión o las redes sociales. Otros, fingen dolores como respuesta a un aprendizaje particular: saben que cuando están malos sus padres les hacen más caso que cuando no lo están.

Sin embargo, no todos los dolores recurrentes deben interpretarse como una llamada de atención. En ocasiones es la forma que encuentra el niño para comunicar su miedo a separarse de sus padres, rechazo a una actividad o ansiedad ante un cambio importante. Cuando los niños se quejan continuamente de algún dolor lo primero que tenemos que hacer es ir al pediatra.

Hay que hacerlo especialmente si el dolor se repite, afecta a la vida diaria del niño o aparece acompañado de otros síntomas. Existen determinadas señales ante las que no conviene esperar como dolor intenso o persistente, pérdida de peso, fiebre sin explicación o diarrea crónica. También es aconsejable consultar si el niño orina con más o menos frecuencia o vuelve a mojar su cama.

Después de descartar un problema físico, hay que preguntarse qué intenta expresar el niño a través de su cuerpo, por lo que es más útil traducir si finge o no en: '¿Hay algo que te preocupa?', '¿Cuándo has empezado a sentirte así?' o '¿Qué crees que podría ayudarte?'. Los niños no saben decir 'tengo ansiedad', por eso, el malestar aparece en forma de dolor de barriga o rabietas.

8 acciones a realizar si los niños se quejan de dolor constantemente

Qué hacer si un niño manifiesta dolor constante

Si el pediatra ha descartado una causa física y el malestar aparece relacionado con ciertas situaciones, el siguiente paso es acompañar al niño sin ridiculizarlo. Validar su emoción no es permitir que abandone cualquier actividad que le genere nervios, sino ofrecerle recursos para afrontar aquello que le preocupa. Cuando el niño se queja constantemente de algún dolor, los adultos deben:

1. Preguntarse por qué ocurre esto y de qué se trata

Los niños utilizan estas quejas como excusa para manifestar que no están bien, algo les perturba y no tienen muy claro de qué se trata. Pueden ser desde simples nervios hasta un problema que no saben enfrentar.

2. Observar cuándo aparece el malestar

Puedes anotar por unos días en qué momento comienza el dolor, cuánto dura, qué actividad estaba prevista y si existen otros síntomas. Este registro facilitará la conversación con el pediatra y para detectar patrones emocionales.

3. No sacar conclusiones inmediatas

No se puede interpretar de inmediato que el niño miente, sino que deben averiguar lo que pasa y enseñarle a enfrentar el problema. Es decir, tratar de entender lo que ocurre para orientar al niño a resolver lo que le perturba.

4. Crear un espacio de diálogo sin interrogatorios

Es mejor conversar en un momento tranquilo que presionar al niño justo si siente dolor. Puedes emplear frases como: 'Veo que tu barriga te está molestando', 'vamos a intentar entender qué ocurre' o 'estoy aquí para ayudarte'.

Más acciones que los padres pueden hacer ante el dolor físico de los niños

Qué hacer con el dolor de los niños

5. Ignorar conductas inadecuadas

Cuando utilizan aspectos de las enfermedades como llamadas de atención, los padres deben ignorar esta conducta inadecuada siempre siempre y cuando se haya descartado que la enfermedad sea por causa orgánica.

6. No ignorar el sufrimiento emocional

Una vez descartado el problema médico, evita que la atención gire alrededor del dolor, pero tampoco lo minimices. Transmítele calma, mantén las rutinas y dedica momentos de conexión a tu hijo, no solo si está mal.

7. Darle la atención que merece

No vale solo con no hacer caso si los dolores son inventados, debes adentrarte más en el problema. Será necesario que, como padres, consideren si están dando la atención adecuada a su pequeño y qué hacer al respecto.

8. Pedir ayuda profesional si el problema persiste

Si los dolores se repiten por semanas, dificultan la asistencia al colegio o generan sufrimiento, consulta de nuevo con el pediatra. Si es necesario, él podrá orientarlos hacia un profesional de la salud mental infantil.

Con todo, no existe una única explicación para todos los casos. A veces, hay problemas físicos, otras emociones difíciles y en otras tantas ambos factores. Por eso, la pregunta no es '¿estará fingiendo?', sino '¿qué está intentando comunicarme mi hijo?' Cuando los padres ven más allá del síntoma, el dolor deja de ser una preocupación y es la oportunidad para fortalecer la confianza y enseñar al pequeño a reconocer sus propias emociones.

Puedes leer más artículos similares a Dolor de barriga en niños - ¿Cuándo preocuparse? Señales para padres, en la categoría de Conducta en Guiainfantil.com.

Publicado:
Actualizado: