Niños a los que siempre les duele algo... ¿estarán fingiendo?

Cuando los niños tratan de llamar la atención a través de dolencias inventadas

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

Niños a los que les duele el estómago, que les duele la cabeza, el pie, la mano, que tosen, lloran lloran exageradamente, etc. Son niños a los que siempre les duele algo, se quejan constantemente y llega un momento que como padres nos preguntamos: ¿Será verdad que le duele? ¿Estará fingiendo?

Cuando el niño se queja es para expresar alguna molestia. Es probable que sea por una enfermedad real o quizás sea porque intentan llamar la atención hacia algo que les ocurre pero no saben poner en palabras. A fin de cuentas, si el niño se queja será para manifestar su malestar con algo.

Cuando a los niños siempre les duele algo, ¿están llamando la atención?

Cuando los niños inventan dolencias 

Los niños cuando viven adversidades, buscan soluciones adaptativas para poder vivir con ellas o les ayuden a solucionarlas. Algunos ante la falta de atención de sus padres encuentran estas respuestas en la televisión, el móvil, las redes sociales o los bienes materiales.

Otros, fingen dolores de manera constante. Los niños lo hacen como respuesta a un aprendizaje. Es decir, los niños aprenden que cuando están malos sus padres les hacen más caso que cuando no lo están.

Cuando los niños se quejan continuamente de algún dolor lo primero que tenemos que hacer es ir al pediatra para que descarte que se trata de algo grave y que sus causas son orgánicas o físicas y sea necesario un tratamiento determinado.

Una vez hayamos descartado que son dolores sin causa biológica podemos pensar que el niño sufre los denominados dolores de llamada de atención. Es decir, si por ejemplo al niño le duele la cabeza, o el estómago frecuentemente, pero al sufrir estos dolores siguen jugando o lo utilizan como excusa para no comer más algo que no le gusta o lo hace para no ir al colegio.

Qué hacer si los dolores de los niños son fingidos 

Cuando el niño se queja constantemente de algún dolor, los adultos deben: 

- Preguntarse por qué ocurre esto y de qué se trata. Los niños utilizan estas quejas como excusa para manifestar que no están bien, algo les perturba y no tienen muy claro lo que es. Pueden ser desde nervios hasta un problema que no saben enfrentar.

- No sacar conclusiones inmediatas. No se puede interpretar de inmediato que el niño miente, sino que deben de intentar averiguar lo que pasa y enseñar al niño a pensar y enfrentar el problema real. Es decir, tratar de entender lo que ocurre para poder orientar al niño adecuadamente para resolver lo que le perturba.

- Ignorar conductas inadecuadas. Cuando utilizan las enfermedades como llamadas de atención es clave que los padres ignoren este tipo de conducta inadecuada siempre que sea posible hacerlo. Es decir, siempre y cuando se haya descartado que la enfermedad sea por causa orgánica.

- Darle la atención que merece. No vale solo con no hacer caso si los dolores son inventados. Hay que adentrarse más en el problema. Será necesario que los progenitores consideren si están dando la atención adecuada al niño.