Partos inesperados y de improviso

El parto, por lo general, no elige día ni hora. Y en muchos caso, no elige siquiera el lugar. Eso de parir de sopetón en plena calle, en la carretera, en un taxi, y en muchos otros lugares que no tienen nada que ver con el convencional hospital, es un titular que se repite una y otra vez.
Dar a luz de sorpresa

¿Quién no ha tenido alguna amiga o conocida que ha parido en estas circunstancias? Yo sí. Hace años, yo tenía una compañera de trabajo que daba a luz tan rápido como el cambiar de una bombilla. Sus partos siempre fueron así de inesperados e instantáneos. Además ella jamás supo qué era un dolor de parto. Tuvo tres hijos y el ultimo la pilló en el coche, a camino del hospital, en plena madrugada. Su marido solo tuvo tiempo de aparcar el coche, coger una manta vieja que tenía en el maletero, improvisar algunas técnicas médicas, y ya está. ¡Jesús había nacido! Me imagino la carrera, los nervios, lo no saber qué hacer.
Dejando los nervios de lado, los partos inesperados también son emocionantes y dejan algunas huellas de ternura en los que de alguna forma participan. Una noche, en casa de unos amigos, una invitada, embarazada de 9 meses, nos pide ayuda a todos. "¡He roto aguas!" Y efectivamente, al poco rato, todo mojado. ¡Nos pilló a todos de sorpresa! Nos quedamos sin respiración. Nos movíamos sin saber qué hacer. Su niña daba saltos de alegría y decía "va a nacer mí hermanito", mientras el marido trataba de recoger los bolsos, abrigos y llevarla lo más rápido posible al hospital. Ella se mantenía tranquila, controlando las continuas contracciones. Se fueron, y al poco rato nos llamaban para tranquilizarnos. Álvaro vino al mundo sano y sin problemas, para la alegría y consuelo de todos.
Traer un hijo al mundo es sin duda una experiencia inolvidable en todos los sentidos, y más aún si se trata de un parto de golpe, sin fecha, sin hora, y sin lugar programado. Es una experiencia que se queda tatuada en las emociones. Será por ello que durante el embarazo, en las clases de preparación para el parto, los padres también aprenden cómo reaccionar ante situaciones inesperadas como estas. ¡Menos mal!
Vilma Medina. Directora de GuiaInfantil.com
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Comentarios
BILLinBCN octubre 14, 2008 10:24
Me encanta tu cuento. ¡Al parecer, la experiencia esta tatuada no sólo en las memorias de los padres, pero en cada persona cerca!
Ésta es una historia que da esperanza a todas las madres -- un parto rápido y fácil (como jalar de un vendaje). Como padre, no puedo imaginar la alternativa -- horas de dolores del nacimiento. Me pregunto qué se puede hacer antes de que nacimiento para ayudar a hacer el acontecimiento más rápido y menos doloroso.
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