Niños trabajando: ¡eso tiene que acabar!

Vilma MedinaDirectora de GuiaInfantil.com

Sé que parece fácil decir eso de que los niños no deben trabajar, especialmente cuando no muy lejos de donde vivimos hay familias que pasan hambre de verdad y que, aunque contrariando su propia voluntad, empuja a sus hijos pequeños a trabajar. Y me pregunto: ¿Quiénes son los responsables de eso? ¿Quiénes son los verdaderos culpables de que no se respete los derechos firmados y que protegen a estas pequeñas criaturas? Sus familias, nosotros, los gobiernos... ¿Alguna vez has pensado en ello?

Cuando me llegan noticias e imágenes de niños explotados en minerías, en construcciones o haciendo vida en las calles, me encoge el corazón y me siento muy, pero que muy impotente. ¿Para qué sirven los derechos si no son puestos en práctica? Falta absolutamente todo para muchísimos niños: acceso a la educación, un registro de nacimiento, atención sanitaria, atención, cariño... y sobre todo, respeto.

¡Atención! Niños en trabajos peligrosos. Erradiquemos el trabajo infantil

No al trabajo infantil

En el Día Mundial contra el Trabajo Infantil 2016 el lema es: 'Eliminar el trabajo infantil en las cadenas de producción es cosa de todos'.

La Organización Internacional del Trabajo revela que más de 250 millones de niños debería estar jugando y aprendiendo en la escuela y está trabajando. Una gran parte de ellos, involucrados en un trabajo peligroso, es decir, el que daña la salud, la seguridad y la moralidad de los pequeños. La más alta concentración de trabajo infantil peligroso se registra en la agricultura, trabajo doméstico y callejero, y en la industria (minerías, construcción...). Un total de 85 millones de niños trabajan en la esclavitud.

Los trabajos peligrosos son aquellos que exponen a los niños a abusos de orden físico, psicológico o sexual; los que se realizan bajo tierra, bajo el agua, en alturas peligrosas o en espacios cerrados; los que se realizan con maquinaria, equipos y herramientas; los que son realizados en un medio insalubre donde haya sustancias y agentes peligrosos o a temperaturas o niveles de ruido o de vibraciones que sean perjudiciales a la salud de los niños. También se considera trabajo peligroso los que implican condiciones especialmente difíciles como los horarios prolongados o nocturnos, o los trabajos que retienen injustificadamente al niño en los locales del empleador.

Uno de los objetivos del Día Mundial contra el Trabajo Infantil es garantizar que todos los países elaboren su propio listado de trabajos peligrosos y actúen contra ello. ¿Cómo? Pues garantizando la educación de los niños, combatiendo la pobreza que engendra el trabajo infantil mediante el fomento de la protección social, garantizando el trabajo decente para los adultos y velando por el cumplimiento de las leyes contra el trabajo infantil.

Los gobiernos tienen la responsabilidad de garantizar que los niños que tengan edad legal de admisión al empleo, trabajen en condiciones de seguridad. Seguramente tu hijo, como la mía, tengan sus derechos acatados, pero recuerda que 'al otro lado de la calle' hay niños que son llevados, por la necesidad de sobrevivir, a buscarse la vida poniendo en riesgo a su propia salud. Concienciemos a nuestros hijos sobre la necesidad de acabar con eso. A lo mejor cuando crezcan, puedan luchar más efectivamente contra el trabajo infantil, aunque lo mejor sería que en el futuro todo eso fuera simplemente un 'cuento' triste y penoso de la historia.

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