Ojalá fuera siempre Navidad para los niños

Vilma MedinaDirectora de GuiaInfantil.com

Cerca de la noche de Navidad, ya se ve, se huele y se siente la Navidad por todos los lados. Las calles ya encendieron las luces y se vistieron de los colores propios de la temporada. Renos, Papá Noel, ángeles y estrellas se mueven, emiten sonidos, y dan un nuevo brillo a la decoración, despertándonos para la Navidad, como si de una alarma se tratase. No solo brillan las luces, sóno también un montón de ofertas y novedades, para todos los gustos. Todo reluce y salta especialmente a los ojos de los niños.

Navidad es ilusión y alegría para los niños

Bebé con caja de Navidad

En las jugueterías ya se nota una gran cantidad y variedad de productos, y de gente que no sólo anticipa sus compras como que se acerca para reservar algunos juguetes que suelen agotarse con facilidad.

Patines, carros a radiocontrol, bicicletas, muñecos, consolas, son los más pedidos por los niños. Algunos comercios ya anuncian horarios extendidos.

Pero la Navidad no sólo brilla y reluce. Tiene sabor, olor, y sonidos. Algunas tiendas y supermercados ponen villancicos, inciensos, y hay incluso los que ofrecen a sus clientes un trocito de mazapán o de turrón.

El tráfico en Internet aumenta,, así como también los famosos décimos de la lotería de Navidad. Dentro de poco ya podremos visitar los nacimientos, belenes y los árboles esparcidos por la ciudad. 

Enviaremos las felicitaciones, más por vía internet que por otro medio, reencontraremos a familiares, amigos, y nos uniremos para celebrar una de las fiestas más esperadas del año.

Y en medio a todo este arsenal decorativo, reside una Navidad, un espíritu contagioso dentro de cada uno de nosotros. Nos invade la necesidad de regalar, de obsequiar algo a alguien, de dibujar una sonrisa en la carita de nuestros hijos y seres queridos. 

Nos volvemos más bondadosos y generosos, y conseguimos incluso alargar nuestra mirada más allá de nuestro 'terreno', hacia los desfavorecidos y necesitados. Al fin y al cabo, la Navidad no tiene pasaporte, ni status social, ni color, ni distinción... ¡Ojalá fuera siempre Navidad!