Cómo estimular la masticación de los bebés

Aprender a masticar puede resultar muy difícil para algunos niños, muchos de ellos llegan a la edad escolar sin querer comer nada sólido. Esto puede suponer en los pequeños problemas de adaptación en la escuela, especialmente si van a comer fuera de casa, además de ser objeto de continuas comparativas con otros niños de la misma edad que ya comen de todo.

Cómo enseñar a los bebés a masticar

Bebé mastica

El primer año de tu hijo es un momento de grandes cambios en cuanto a la forma de alimentarse. Se requieren una gran paciencia y dedicación para conseguir que el niño consiga con éxito la adaptación progresiva a nuevos sabores, texturas y formas de alimentarse.

Normalmente se recomienda empezar a comer alimentos no triturados a partir del año de edad, pero el aprendizaje y entrenamiento puede comenzar unos meses antes. La salida de los dientes es un buen momento para ofrecer algún alimento sólido bajo nuestra atenta mirada. Un trozo de pan del día anterior (difícil de fragmentarse) puede suponer un gran alivio para sus doloridas encías.

Cómo estimular la masticación de los bebés

Para favorecer la masticación podemos seguir algunas recomendaciones:

1. Ante todo debemos ser constantes y pacientes, los cambios bruscos, las imposiciones y la tensión no son recomendables en ningún caso. El aprendizaje dependerá en buena manera de la disposición del niño y debemos ser comprensivos, pero sin abandonar el progresivo entrenamiento de sus pequeñas mandíbulas, o desesperarse.

2. Para ir adaptando las costumbres de tu hijo, puedes empezar variando las texturas de los purés. Progresivamente podéis ir abandonando la batidora por el pasapurés o el tenedor para triturar los alimentos. No debemos ofrecer alimentos correosos con los que puedan hacer bolas interminables, es preferible ofrecerles un filete ruso de carne picada que un filete entero aunque sea en trozos muy pequeños.

3. A partir del año, a los bebés les encanta mostrar cierta autonomía a la hora de alimentarse, permítele que coma pequeños trocitos de comida, empleando sus manos y sus pequeños deditos, aunque se manche. Esta práctica le ayudará a desarrollar tanto sus hábitos alimenticios como la motricidad de sus manos.

4. Se puede comenzar reduciendo algo la cantidad de puré e ir complementándolo con algún alimento que haya preparado para vosotros y que sean fáciles de comer: guisos sencillos con patatas, pescado, tortilla o plátano. (Alternarlos durante un tiempo, te asegurará que el niño sigue tomando la cantidad de alimento que precisa). Asimismo compartir el momento de la comida con él, favorecerá que quiera apropiarse de los hábitos y alimentos de los mayores: sus papás y hermanos.

5. Evitar alimentos que puedan producirles atragantamientos por su dureza o bien porque se desmenucen fácilmente. Existen en el mercado unas recetillas en las que se pueden introducir frutas y otros alimentos jugosos sin peligro de que se salgan, y que permiten al bebé entrenar sus mandíbulas y sacar su jugo sin riesgos.

6. Cuando tu hijo vaya siendo algo más mayorcito, debes hacerle entender que la masticación le ayudará a tener una mandíbula fuerte como la de un cocodrilo y unos dientes sanos. Se debe evitar que se trague los alimentos enteros o poco triturados, y enseñarle a masticar despacio y repetidas veces para salivar bien el alimento, y que no forme un bolo alimenticio fácil de tragar y digerir.

Patro Gabaldón. Redactora de Guiainfantil.com