4 conductas de los niños que pueden empeorar si los padres las dejan pasar

Una mala conducta en los niños puede cronificarse. A eso se conoce como el síndrome de la rana hervida

Gabriela Matienzo, Psicóloga infantil
En este artículo
  1. 4 comportamientos de los niños que los padres deben corregir a tiempo
  2. 1. Los llamados niños pantalla o el uso prematuro y excesivo de celulares
  3. 2. Tolerancia a la frustración - Cuando los niños son inconformes y exigentes
  4. 3. Niños retadores - Ejemplo claro del síndrome de la rana hervida

¿Alguna vez has oído hablar del síndrome de la rana hervida? A veces, cuando dejamos pasar una circunstancia o conducta con nuestros hijos, puede acabar provocando consecuencias indeseadas en su forma de ser o comportarse. Y, lamentablemente, se trata de algo más habitual de lo que nos gustaría. A continuación, 4 conductas de los niños que pueden empeorar si los padres las dejan pasar y que pueden compararse con el síndrome de la rana hervida.

4 comportamientos de los niños que los padres deben corregir a tiempo

Síndrome de la rana hervida en niños

Ciertas malas conductas de los niños pueden parecer poco importantes al principio, pero si se repiten y los adultos las dejan pasar, se pueden transformar en problemas de conducta infantil que son más difíciles de manejar. Por eso es muy importante saber qué conductas los padres nunca deben ignorar y cuándo es mejor poner límites a los niños de forma clara y consistente.

En ese sentido el síndrome de la rana hervida hace referencia a una analogía que se usa para explicar lo que sucede cuando una situación o problema avanza de manera casi imperceptible y es gradualmente tan lento, que sus efectos negativos no son captados a corto plazo. Esta falta de conciencia genera que no haya reacciones inmediatas, de forma que la situación sigue creciendo.

Además, hay consecuencias que solo son percibidas a largo plazo, cuando es más difícil revertir los daños generados. Debemos decir que este síndrome de la rana hervida no es un trastorno ni un diagnóstico psicológico, sino una metáfora que sirve para explicar cómo podemos irnos acostumbrando poco a poco a una situación problemática hasta no percibir su gravedad.

La premisa es que si se pone una rana en agua hirviendo, saltará de inmediato, pero si se pone en agua tibia que se calienta lentamente, no percibirá el peligro y se cocerá hasta la muerte. Esta historia se usa para ilustrar la incapacidad o falta de voluntad que mostramos para reaccionar a tiempo o ser conscientes del peligro que surge de ciertas situaciones y que dejamos llegar muy lejos.

[Leer +: La fábula de la rana y el agua hirviendo]

1. Los llamados niños pantalla o el uso prematuro y excesivo de celulares

Los niños pantalla o uso de celulares

A veces, la adicción o el uso excesivo (y prematuro) de las nuevas tecnologías hace que los niños se conviertan en víctimas del síndrome de la rana hervida. Y es que es muy fácil que esta situación se salga de control cuando damos a los niños los celulares a una edad temprana y conforme crecen sea más y más el tiempo que pasan frente a ellas perdiéndose de otros juegos.

Y después, cuando no logran encontrar satisfacción en ninguna otra cosa que no sea una pantalla, nos parece triste e inaceptable y empezamos a lidiar una batalla ya muy difícil de ganar. Porque si bien es cierto que podemos quitarles el celular o la tablet, no podemos generar en ellos tan fácilmente a esas alturas, las ganas de jugar con otras cosas, de usar su imaginación o de leer un cuento.

Entonces, ¿qué podemos hacer para evitarlo? Aquí no hay fórmulas mágicas ni remedios maravilla, solo se trata de retrasar lo más posible el momento en que nuestros hijos tengan en sus manos un móvil, una tablet o una consola de juegos y una vez que lo hayan tenido y lo disfruten, limitar el tiempo que pasan frente a ellos, aún a pesar de nuestra propia comodidad.

Llevarlos de paseo, darles materiales sencillos para jugar o hacer manualidades, leer un cuento divertido con ellos, sentarse juntos a jugar un juego de mesa, son más actividades caseras que nos toca fomentar en ellos para evitar después que sea muy tarde. Lo importante es encontrar el equilibrio: la tecnología ya es una herramienta común, pero debe tenerse un control de ella.

2. Tolerancia a la frustración - Cuando los niños son inconformes y exigentes

Tolerancia a la frustración de los niños

Esos niños que parece que nunca están satisfechos, que siempre quieren más, que nada les entusiasma, que nada parece llenar sus expectativas... Ninguno de estos niños llegaron a ese punto de la nada. El agua se fue calentando cuando nosotros como padres accedimos a todos sus deseos, cuando no les dejamos frustrarse por nada y cuando les dimos todo a manos llenas.

Puede ser cuando llegamos con el juguete más nuevo antes de que hayan disfrutado el anterior, cuando les llenamos de tantos estímulos que ninguno parece ser atractivo, cuando cedemos ante el más mínimo capricho y luego, cuando nada les parece, es entonces que acabamos preguntándonos por qué tienen esa personalidad tan demandante y por qué nada parece llenarles.

Aprender a esperar, tolerar pequeñas frustraciones y aceptar un 'no' como respuesta también forma parte del desarrollo integral de los pequeños. Poner límites a los niños no significa negarles el afecto, sino enseñarles que no todos los deseos pueden satisfacerse de inmediato. De esta manera los niños aprenden a autorregularse y a comprender que no tendrán lo que quieran.

Debemos evitar llegar a este punto estando conscientes de que para que nuestros hijos desarrollen la tolerancia a la frustración y aprendan a disfrutar de las pequeñas cosas, debemos dejarles frustrarse, quedarse con ganas de algo, esperar para recibir lo que desean, esforzarse para ganar algo y dejarlos probar y agotar una experiencia antes de brincar a la siguiente.

3. Niños retadores - Ejemplo claro del síndrome de la rana hervida

Niños retadores y cómo actuar con ellos

Aquí el agua empieza a subir la temperatura desde que son muy pequeños y fallamos en establecer los límites. Por ejemplo, cuando por evitar una pataleta les damos lo que desean, aunque no lo hayan pedido de la mejor manera; cuando les permitimos faltas de respeto importantes por evitar una escena o cuando dejamos pasar sin ninguna consecuencia que nos griten.

Si fallamos en establecer límites y consecuencias claras, así como en dejarles claro desde pequeños qué conductas son aceptables y cuáles no, no podemos esperar que crezcan desarrollando habilidades de adaptabilidad, flexibilidad y buenas maneras. La constancia, en este punto, es fundamental para poder corregir estas malas conductas en niños.

Si una misma acción unas veces recibe un límite y otras se permite, al niño le resulta mucho más difícil comprender qué se espera de él. Las normas sencillas pero mantenidas en el tiempo facilitan que pueda aprenderlas. Es por eso que como padres debemos establecer dichos límites de manera pertinente para que no se afecten las relaciones del niño con los demás.

Por ello nos preguntamos, ¿cómo podemos evitar este ejemplo del síndrome de la rana hervida? Primero que nada, debemos ser un modelo para ellos en cuanto a lo que es aceptable y lo que no, después mantenernos consistentes y firmes ante las conductas que no lo son y por último aplicar consecuencias relacionadas con la reparación del daño, así como aprender a ofrecer disculpas.

4. Comportamiento hiriente o agresivo en los niños - ¿Cómo evitarlo?

Comportamientos infantiles que NO se deben tolerar

Se trata de los niños poco empáticos, que desarrollan patrones de agresividad verbal o física ante quienes consideran inferiores. En nuestro deseo de alimentar en ellos el empuje y la fuerza de carácter podemos favorecer en ellos actitudes muy competitivas y formas de desestimar la capacidad y la valía de los otros, desarrollando pautas de conducta que los hacen ser groseros.

Entonces, ¿cómo evitarlo? Desde que son muy pequeños debemos estar atentos a las señales y a la forma en que se relacionan con los demás; enseñarles a respetar a los otros, a entender las diferencias y a apreciarlas. Enseñarles a disfrutar el juego más allá del resultado, a competir con ellos mismos y a reconocer sus capacidades, pero también las de los que los rodean.

Si los sorprendemos descalificando, burlándose o haciendo comentarios negativos sobre cualquier persona es una conducta que no podemos dejar pasar. Es importante hacerles saber que es inaceptable y ayudarles a través de anécdotas, cuentos, historias y películas a desarrollar empatía, solidaridad y generosidad como valores fundamentales para la socialización y para su formación como seres humanos.

Pegar, insultar, humillar, burlarse de otros o usar la agresividad para conseguir algo son ejemplos de conductas que como padres no debemos ignorar. Ante ellas conviene intervenir con calma y detener la acción, para no llegar a un punto difícil de manejar, ya que solo traerán infelicidad e insatisfacción a nuestros hijos; mantengámonos atentos a descubrirlas y a actuar a tiempo.

Puedes leer más artículos similares a 4 conductas de los niños que pueden empeorar si los padres las dejan pasar, en la categoría de Conducta en Guiainfantil.com.

Publicado:
Actualizado: