La rana y el agua hirviendo. Fábula para incentivar el pensamiento crítico en los niños

Reflexiona con tu hijo sobre el conformismo y el sentido crítico con esta fábula

Estefanía Esteban

Las personas más inteligentes son aquellas que son capaces de adelantarse a los cambios... Que saben abandonar un lugar en el momento indicado o quedarse si consideran que es lo oportuno. Que utilizan el NO cuando lo creen conveniente y no se conforman sin más con lo que les va sucediendo en su vida, es decir, que tienen sentido y pensamiento crítico.

Se trata, sí, de personas críticas y con una fuerte personalidad, muy seguras de sí mismas y con las ideas claras. Esas son las personas que, con la rana de esta historia, son capaces de saltar en el momento indicado. No dejes de leer esta fábula de 'La rana y el agua hirviendo' con tu hijo y reflexiona con él sobre su moraleja.

La rana y el agua hirviendo, una fábula sobre el pensamiento crítico de tu hijo

Fábula de la rana sobre el pensamiento crítico de los niños

Una rana saltó un día a una olla de agua hirviendo. Inmediatamente, saltó para salir y escapar de ella. Su instinto fue salvarse y no aguantó ni un segundo en la olla.

Otro día, esa misma olla estaba llena de agua fría. Una rana saltó dentro y nadó tranquila por el agua de la olla. Estaba feliz en esa 'piscina' improvisada.

Lo que la rana no sabía, es que el agua se iba calentando poco a poco. Así que al poco tiempo, el agua fría se transformó en agua templada. Pero la rana se fue acostumbrando, allí seguía, nadando plácidamente en ella. Sin embargo, poco a poco, el agua subió de temperatura. Tanto, que llegó a estar tan caliente, que la rana murió de calor. Ella, sin embargo, no se había dado cuenta, ya que el calor aumentaba de forma gradual y se iba acostumbrando a él.

Moraleja: Si te vas acomodando y acostumbrando a los cambios que llegan sin reflexionar sobre ellos, puede que pierdas la visión de la realidad y termine afectando a tu calidad de vida. Busca siempre lo mejor para ser feliz y nunca pierdas la visión del lugar donde te encuentras.

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Preguntas para reflexionar con los niños sobre esta fábula

La rana y el agua hirviendo, fábula sobre el pensamiento crítico para niños

Sin duda, esta fábula es una metáfora cargada de enseñanzas con las que podrás reflexionar junto a tu hijo. Sobre todo, puedes hablar con él de lo importante que es en la vida no asumir todo sin más y ser siempre conformista, sino que a menudo es necesario ser crítico, buscar siempre lo mejor y lo que nos haga más felices. También puedes advertirle del peligro de acostumbrarse al riesgo hasta perder la noción de lo que realmente nos pone en peligro.

Ayúdate de estas preguntas para saber si tu hijo entendió la fábula sobre el pensamiento crítico:

1. ¿Qué animal es el protagonista de esta historia?

2. ¿Qué le pasó a la primera rana?

3. ¿Cómo estaba el agua del caldero donde saltó la segunda rana?

4. ¿Qué le pasó al agua?

5. ¿Qué hizo la rana?

6. ¿Por qué no saltó?

7. ¿Qué has aprendido con esta fábula?

8. ¿Por qué crees que es tan importante no acomodarnos y ser conformistas?

A partir de estas preguntas puedes armar un pequeño debate en casa con el que los niños aprendan a expresar su opinión de una forma respetuosa y argumentada. Escucha lo que tu hijo tenga que decir sobre el tema y anímale a que él también aprenda a escucharte a ti. Esta es una actividad muy beneficiosa que enseña a los niños a pensar y a expresar su opinión tras sacar conclusiones de una forma crítica.

¿Tu hijo es víctima del síndrome de la rana hervida?

El síndrome de la rana hervida para los niños

'La rana y el agua hirviendo' es una fábula popular que hará reflexionar a los niños y a los padres. Pero, más allá del relato, habla de lo que se ha llamado el síndrome de la rana hervida o de la rana cocida. Tal y como se cuenta en la fábula, hace referencia a esas situaciones que dejamos pasar o de las que no somos conscientes de forma inmediata en las que nos acomodamos, pero que acaban produciendo un daño a largo plazo.

Lamentablemente, si te paras un momento a pensar, te darás cuenta de que esta es una circunstancia que se da bastante a menudo en nuestro día a día. Y, lo que es peor, a menudo nuestros hijos son los principales perjudicados por el agua hirviendo. Si no te lo crees, ten en cuenta los siguientes ejemplos:

- Un día, nuestro hijo se pone a llorar y le damos el móvil para que se calme. Otro día, tiene una rabieta porque no ha conseguido algo que quería. Más tarde, se enfada y le damos la tableta cuando se enfada porque se le ha roto un juguete... En el día a día no nos damos cuenta, ya que solo buscamos el alivio inmediato de nuestro hijo para que deje de llorar, pero a la larga le estamos enseñando a ignorar las emociones desagradables y utilizar el móvil (al que podrían acabar enganchado) cada vez que se siente incómodo.

- Cuando cedemos ante los caprichos de nuestro hijo para que no tengan un berrinche delante de todo el mundo en el supermercado; cuando les permitimos las faltas de respeto porque estamos de buen humor y no queremos estropear el ambiente; cuando dejamos que nos peguen al enfadarse por evitar una escena desagradable... Son conductas cotidianas en las que nos acomodamos que perjudican a los niños a largo plazo.

No se trata de sentirnos culpables por ser malos padres. Se trata de identificar nuestros errores, reflexionar y aprender de ellos para que no se vuelvan a repetir. ¡Nuestros hijos lo agradecerán!

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