Parto por cesárea: ¿bueno o malo?

Hace poco estuve hablando con una amiga mía sobre el próximo nacimiento de su hijo, ella me comentó con toda tranquilidad que sabría cuando nacería su hijo exactamente, ya que le practicarían una cesárea programada. La causa no quise preguntársela, pero me gustó que ella lo viviese con tanta tranquilidad, cuando a otras mujeres se nos ponen los pelos como escarpias sólo con pensarlo.

El parto por cesárea debe realizarse por motivos médicos

Parto natural o cesárea, bebé recién nacido

No es la primera vez que mi amiga se enfrenta a una cesárea, es la tercera y, por ello, sabe que es un método quirúrgico seguro que ha ayudado a salir a todos sus bebés saludablemente. Aunque el parto con cesárea no es lo habitual y tampoco es lo deseable, tenemos que contar con que hay ciertas circunstancias o emergencias que puedan llevarnos a nuestro hijo nazca mediante esta práctica y no tenemos que tener miedo ni pensar que hemos fracasado de alguna manera.

Problemas en la estructura corporal o salud de la madre, anomalías en la estabilidad placentaria o uterina, posición bebé, sufrimiento de la madre o el bebé u otros condicionantes puede obligar a nuestro tocólogo a tomar la decisión de practicar la cesárea, bien de manera programada o de urgencias.

Normalmente, el proceso de parto por cesárea dura entre 45 minutos o una hora y la misma anestesia epidural serviría para la extracción quirúrgica del bebé. Si la madre evoluciona bien, puede tener a su bebé en los brazos ya en la sala de partos. La recuperación es más lenta que un parto vaginal, se suele permanecer en el hospital uno o dos días más y luego el descanso y el cuidado en casa debe ser mayor (de cuatro a seis semanas).

La cesárea debe ser empleada como último, aunque valiosísimo recurso, pero sólo debe realizarse cuando la salud de la madre o el bebé corren peligro. Por tanto, debería evitarse, en la medida de lo posible, en el resto de los casos. Las embarazadas podemos intentar ayudar a evitarla, siguiendo un control continuado de nuestro embarazo, con un estilo de vida saludable y con un buen ánimo.

En circunstancias normales, debemos dar una oportunidad real a la mujer de tener un parto vaginal. La prima de mi marido, que es estrecha de caderas y muy delgada, tenía todas las papeletas para que le practicasen una cesárea, pero gracias a un buen seguimiento del embarazo y del parto, a la insistencia y comprensión de su matrona y al esfuerzo realizado por ella en el momento del parto, ha podido traer al mundo a tres criaturas mediante parto vaginal, cuando a priori parecía ser una firme candidata a dar a luz mediante cesárea. Si hemos tenido un parto vaginal o por cesárea es lo de menos, la recuperación llegará en ambos casos y sólo acabaremos por recordar la maravillosa imagen de nuestro hijo, por fin, entre nuestros brazos.

Patro Gabaldón. Guiainfantil.com