Tipos de dibujos infantiles según la edad del niño

El dibujo evoluciona paralelamente al desarrollo del niño

La representación del dibujo infantil no se enseña, sale de dentro del niño, aunque se pueden aprender muchas habilidades y técnicas para perfeccionar la grafía de las ideas que se quieren plasmar en el papel. Por tanto, es posible estimular a un bebé de un año y medio, hacia el dibujo dejándole que tenga contacto con lápices de colores. A esta edad, conviene utilizar los de cera que tienen la punta redonda y son más gorditos. Alrededor del año y medio de edad, muchos niños ya pueden sujetar un lápiz y hacer sus primeros garabatos.

Aprender a dibujar, un reto para los niños

Dibujos infantiles, tipos de dibujos

La orientación por parte del adulto es importante en esta etapa más que nada para que el niño aprenda a pintar en el papel y no utilice las paredes, el suelo o las puertas como lienzo ni intente llevarse el lápiz a la boca. Si es posible, cómprale una mesita adecuada a su altura para que pueda dibujar cómodamente. Al principio, el dibujo infantil en su primera etapa estará compuesto de trazos desordenados e irregulares, que el niño realizará sin ningún tipo de control. Los garabatos carecerán de sentido al principio, pero funcionan como una gran manifestación de placer y diversión para el niño.

Los dibujos infantiles y las edades de los niños

A los 18 meses. El niño hará garabatos sin cesar, sin sentido y desordenados, pero se divertirá mucho al descubrir el mundo de los colores y los trazos. Enseñará a todos lo que ha hecho y será importante que su público le conteste positivamente. Su coordinación motora en esta etapa todavía es muy precaria. Esta etapa se denomina auto-expresión. Sentirá curiosidad por las paredes, el suelo, las revistas, e intentará pintarlos.

A los 2 años de edad. El garabato pasará a ser más controlado y ya tendrá otro sentido para el niño, que pasará a notar que existe una relación entre los garabatos y el movimiento de su mano. Querrá dibujar sin parar y usará más de un lápiz de color para rellenar la hoja. Los trazos de su dibujo ocuparán partes antes desocupadas del papel. El niño, a esta edad, empezará a sentir curiosidad y a querer probar otros tipos de lápices y materiales. La experimentación predominará sobre la expresión.

A los 30 meses de edad, el niño ya será capaz de controlar un poco más los movimientos de su mano, incluso, de manejar el lápiz. Sus trazos, ya un poquito más firmes, no saldrán de la hoja. El niño gozará de una mejor coordinación y es ahí donde aparecerá el dibujo simbólico. Cada garabato o dibujo que consiga hacer tendrá un nombre y un sentido para él. En razón de eso, el niño pasará a dibujar mucho más, ya que pasa a ver su creación como algo real. Un cuadrado para él puede representar una casa. Y un círculo, aunque mal hecho, puede simbolizar una cabeza u otra cosa. A esta edad, el niño describirá a los demás lo que ha dibujado, y esperará que lo entiendan.

A partir de los tres o cuatro años, el dibujo del niño se acercará más a la realidad. Sentirá especial interés en dibujar a su papá o a su mamá, o a su amiguito, hermano, primo, o alguna otra figura humana. El uso de cada color tendrá un significado para él. Hay niños que ya demuestran preferencia por algunos colores. Esta es una etapa pre-esquemática.

A los cinco años, empezará a dibujar más detalles en sus personajes y a utilizar los colores más adecuadamente. Dibujará personas con ropa, llevando algún objeto.

A partir de los seis años, sus dibujos tendrán pormenores importantes como una mano con cinco dedos, orejas, distintos pelos, personas sentadas, etc. También se encontrará preparado para dibujar paisajes, flores en el campo, frutas en los árboles, chimeneas en las casas, ríos, y todo aquello que se proponga. Es lógico que esas etapas sirven de orientación. Siempre debemos considerar que cada niño es un mundo y que cada uno tiene su propia habilidad además de su debido tiempo para desarrollarla. Y eso hay que saber respetarlo y no forzar el momento.