Por qué no se debe limitar el gluten en la dieta del niño si no es celíaco

El riesgo de eliminar el gluten de la dieta infantil sin un diagnóstico

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

La celiaquía es la incapacidad del intestino para asimilar el gluten presente en ciertos alimentos. Sin embargo, no es la única enfermedad que se relaciona con la posibilidad o imposibilidad del organismo para digerir el gluten. Además de la celiaquía, que es en una enfermedad autoinmune que se manifiesta a través de síntomas gastrointestinales de variable gravedad, existen también la alergia al trigo y la sensibilidad al gluten. Pero, ¿es necesario limitar el gluten en la dieta del niño si no es celíaco?

Intolerancia al gluten en niños

por qué no quitar el gluten si el niño no es celíaco

La intolerancia al gluten es mucho más común en la actualidad de lo que lo era hace 50 años, pero el motivo real, al menos de momento, dista mucho de lo que se pueda pensar. Lo cierto es que si ahora hay más casos diagnosticados de celiaquía es simplemente porque el diagnostico, un análisis de sangre y una biopsia de las vellosidades intestinales, es mucho más frecuente de lo que lo era antes.

Aunque pueda parecer trivial, esta condición puede provocar síntomas muy molestos y carencias relativamente importantes, ya que al dañar las paredes del intestino donde se produce la absorción de muchos micronutrientes, puede incrementarse la dificultad para absorberlos. Es sin lugar a dudas crucial realizar un diagnóstico correcto para actuar en consecuencia, ya que lamentablemente, el único tratamiento existente en la actualidad para la celiaquía es la retirada total del gluten y los alimentos que lo contienen. Además, deben extremarse las precauciones con aquellos alimentos cuyas proteínas puedan tener perfiles similares al gluten.

El error de limitar el gluten en la dieta del niño si no es celíaco

Sin embargo, debido a la tendencia que se está generalizando de evitar el gluten de los alimentos de manera drástica y sin necesidad o sin diagnóstico de una intolerancia, puede estarse generando una falsa celiaquía, atrofiando las vellosidades intestinales, que podría dañar de manera permanente el tracto gastrointestinal infantil. Además, podría encubrir los casos de celiaquía y hacer más complicado su diagnostico, siendo un arma de doble filo.

La realidad es que, ante ciertos síntomas gastrointestinales, incluso ante síntomas no relacionados con el tracto gastrointestinal, como hiperactividad u otras manifestaciones de índole neurológica, los padres deciden, sin consultar al médico, eliminar el gluten de la dieta de niño.

Al retirar el gluten, algunos síntomas pueden desaparecer –y en caso de celiaquía real, las vellosidades intestinales se recuperan-, de manera que, ante unas pruebas diagnósticas, el resultado será probablemente negativo, incluso si el niño padece celiaquía.

Es decir, si un niño no toma gluten por elección de los padres pero es celíaco, su enfermedad estará enmascarada y no existirá control alguno sobre la evolución de su enfermedad, por lo que, si en algún momento consume gluten, aunque sean trazas, puede tener una reacción extrema.

Por el contrario, si el niño no es celíaco pero su consumo de gluten está totalmente restringido, puede reaccionar también de forma desmesurada si su organismo se enfrenta a trazas de esta proteína.