El cambio del puré al sólido en la alimentación infantil

Cómo ayudar al niño a comer sólidos

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Después de varios meses de haber comenzando con la alimentación complementaria muchos padres nos encontramos con otra de las pequeños y/o grandes cuestiones que acompañan a la maternidad/paternidad: cómo hacer para que el cambio del puré al sólido se realice de manera paulatina y sin estrés. 

Cómo hacer el cambio del puré al sólido 

niño deje de comer pure

No existe una fecha exacta en la que el niño tiene que dejar de comer purés y pasar al sólido, ya que depende del desarrollo del pequeño de la aparición de los dientes e, incluso, de cómo haya sido esta introducción de los sólidos por parte de los padres. ¿Escojo alimentar a mi hijo con alimentos triturados (purés) o le dejo que se alimente el solo escogiendo lo que quiere probar de los alimentos sin triturar que le ofrezco (alimentación guiada por el bebé)?

Por una parte, los alimentos triturados son más fáciles y limpios, contienen cantidades sustanciales de frutas y/o verduras acompañadas de carne o pescado, y además, es el adulto el que alimenta al bebé. Por otra, la alimentación guiada por el bebé es generalmente lenta, escasa y, sobre todo, ensucia mucho. Sin embargo, es mucho más respetuosa con el bebé y le permite ir aprendiendo a entender las señales de su cuerpo, algo primordial para establecer unos hábitos alimentarios adecuados.

Si hemos escogido alimentar a nuestro hijo a base de alimentos triturados, llega un momento en el que el niño tiene que empezar a comer otra cosa que no sea puré, algo que puede ser relativamente fácil o puede convertirse en tarea imposible y llevar meses de peleas. Para hacer este paso un poco más llevadero, podemos aprovechar estos pequeños consejos e intentar empezar con el cambio cuanto antes:

- Podemos incrementar progresivamente la textura de los purés, añadiendo más patata o retirando más agua a la hora de utilizar la batidora. Con este paso conseguimos que el niño se familiarice con texturas más gruesas y practique los movimientos que más tarde necesitara para masticar.

- Intercalar purés con platos que contengan “tropezones” de textura blanda y fáciles de gestionar, como fideos o granos de arroz en un caldo, trocitos de manzana cocida en un puré de fruta o copos de avena con leche calentita para que se deshagan bien. Este paso permite al bebé acostumbrarse a notar diferentes texturas en un mismo bocado.

- El siguiente paso sería evitar el triturado del puré con la batidora y ayudarnos simplemente de un tenedor. Sin embargo, no todos los niños aceptan este paso y tienden a rechazar el puré de verduras machacado. Por el contrario, suelen están abiertos a probar otros alimentos machacados, como el puré de patata/batata y zanahoria o calabacín.

- La salsa de tomate suele ser ampliamente aceptada, y podemos aprovecharla para ofrecer arroz o pasta, primero muy pasado y poco a poco acorde a lo que el resto de la familia consume. Elaborada en casa, y con un montón de verduras además de tomate, puede ser una buena manera de aumentar el consumo de verduras.

- Dejar que gestione él mismo la comida puede ser también una buena idea, ofreciéndole tiras de tortilla francesa o dados de tortilla de patata, trocitos de queso fresco o frutas relativamente blandas, como las fresas.

A medida que vamos avanzando en el proceso del puré al sólido, el niño se sentirá más confiado e ira probando otros alimentos que requieran masticado, pero lamentablemente, es un proceso lento y agotador, por lo que hay que armarse de paciencia y persistir.