El biberón a demanda para el bebé

Igual que la lactancia materna, el biberón también ha de ser a demanda

Al igual que con la lactancia materna, que debe ofrecerse a demanda, la alimentación con biberón de leche artificial –o de leche materna si se extrae con un sacaleches- debe ser a demanda y sin horarios, guiándose por las necesidades del bebé.

Hoy en día lo recomendado por los expertos el biberón a demanda para el bebé y no establecer horarios fijos y determinados.

Por qué hemos de dar el biberón a demanda al bebé

Biberón a demanda para el bebé

Desde recién nacido, hay que buscar signos tempranos que nos indiquen que el bebé tiene hambre, ya que el llanto es solo un signo tardío. Es común que el bebé mueva la cabeza de un lado a otro, la gire cuando algo le roce la mejilla, saque la lengua o se lleve las manos cerca de la boca. Si esperamos a que el bebé llore para ofrecerle el biberón, nos encontraremos con un bebé hambriento y agitado, que es más probable que trague mucho aire al comer al comer con mucha ansia. 

No hay un patrón determinado que nos indique cada cuanto es normal que demande un bebé, pero si podemos guiarnos, al menos al principio, por las cantidades recomendadas en el bote de leche artificial a la hora de preparar el biberón.

Que preparemos una cantidad determinada no quiere decir que el bebé vaya o tenga que comerse eso, sino que es un punto de partida orientativo, si quiere más, se prepararán volúmenes múltiplos de 30 ml (por norma general 30 ml de agua necesitan a 1 cacito de leche) y si no se lo termina, el resto de la leche debe desecharse. La leche que ha estado en contacto con la boca del bebé contiene bacterias presentes en la boca del niño, y la leche, por sus nutrientes y temperatura, es el perfecto caldo de cultivo para que crezcan, haciéndola no apta para su consumo.

Una vez que conocemos a nuestro bebé, podemos guiarnos por sus consumos habituales para preparar sus biberones, estando siempre atentos a una posible crisis de crecimiento. Cuando esto ocurra, el bebé se terminara su leche y mostrara señales de que aun comería más, ya sea intranquilidad o llanto, y en ese caso debemos preparar y ofrecerle más leche. Cuando el bebé, aun despierto, rehúsa el biberón y deja leche en él, es un signo claro de que se ha saciado.

Tampoco se debe cronometrar cuánto debe tardar en terminarse el biberón, cada niño es diferente y mientras unos tardan mucho, otros serán más lentos. Con la edad es bastante frecuente que vayan comiendo más rápido. Debemos siempre darles suficiente tiempo para saciarse, y observar cuando sea el propio bebé el que se retire del biberón –o se duerma.

Ofrecer el biberón a demanda favorece la autonomía del bebé, ya que aprende a escuchar las señales de su cuerpo que le avisan tanto del hambre como de la saciedad, y toma sus propias decisiones. Saber detectar y actuar frente a estas señales es la mejor prevención frente al sobrepeso y la obesidad