Alimentos con glutamato monosódico para niños: sí o no

El glutamato es un aditivo que se encuentra en alimentos salados y preparados

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

El glutamato es un aminoácido no esencial que se encuentra en pequeñas cantidades en multitud de alimentos de manera natural. Se localiza preferentemente en alimentos proteicos, como en pescados, carnes y lácteos. Sin embargo, si bien el glutamato está presente de manera natural, la sal sódica del ácido glutámico es la versión artificial que se utiliza como aditivo en la industria alimentaria. Este aditivo se encuentra en alimentos salados, aperitivos de bolsa, sopas, salsas y comidas preparadas, en precocinados, y, sobre todo, en el surimi o palitos de cangrejo y sus derivados.

Para qué sirve el glutamato de monosodio

Para qué sirve el glutamato de monosodio

El glutamato monosódico (GMS) como aditivo alimentario, ostenta la categoría GRAS, de sus siglas en inglés Generally Recognized As Safe, osea, seguro, y su código es el E-621.

Curiosamente, y a pesar de que por sí mismo no tiene ni siquiera un sabor agradable, el GMS se utiliza mayoritariamente como potenciador de sabor, ya que equilibra, combina y resalta otros sabores a la par que suaviza la textura del alimento. También se utiliza como sustituto de la sal común en un intento de disminuir la cantidad de ésta que se consume. Además, el GMS realiza su función de potenciador de sabor exclusivamente cuando es utilizado en la concentración correcta, por lo que esta concentración es la más estudiada en términos de seguridad alimentaria. 

Efectos adversos del glutamato de monosodio en niños

A pesar de su estatus GRAS, el GMS presenta efectos adversos sobre todo en poblaciones sensibles, por lo que conviene observar a los niños para determinar su sensibilidad a este aditivo. Además, aún se desconoce lo que ocurre con el exceso de GMS, si se acumula o se elimina del organismo, por lo que mantenerse dentro de los límites considerados seguros es primordial.

Aunque no es demasiado frecuente, hay ciertos niños propensos a las cefaleas tensionales. Si esto además se combina con una sensibilidad al GMS, las cefaleas se incrementan, aunque el GMS de por sí no las haya producido. 

El ácido glutámico es un compuesto de gran importancia para el cerebro humano, ya que es un potente neurotransmisor cuyo descontrol puede producir serios problemas. De este modo, el consumo de GMS en exceso podría relacionarse directa o indirectamente con alteraciones neuronales. La principal y más estudiada es la posible alteración del hipotálamo, y por tanto de los sistemas que regulan el apetito (hiper-leptinemia), aumentando la tendencia a la obesidad. 

De momento, lo único que parece estar claro es que no existe relación entre el GMS y enfermedades degenerativas o crónicas, que no es cancerígeno ni causa asma ni reacciones alérgicas, estas últimas, salvo en individuos especialmente sensibles. Sí podría tener relación, sin embargo, con enfermedades cardiovasculares, dada su posible relación con la obesidad.

Dicho esto, si bien no existe la certeza absoluta de que el GMS sea capaz de producir problemas de salud, cabe esta posibilidad, por lo que un control en su consumo (los códigos E-620 a E-625 incluyen las 6 variedades permitidas de glutamato) sería deseable en la infancia, evitando, sobre todo, los aperitivos salados, y las cadenas de comida rápida.