Alimentos que dificultan el sueño de los niños

Qué comer y qué no para que los niños tengan un buen descanso

El apropiado descanso nocturno de nuestros hijos es, al igual que una dieta sana y equilibrada, una de las bases para conseguir instaurar unos hábitos de vida saludables. Sin embargo, quizá no tengamos en cuenta la interrelación entre ambos hábitos tanto como deberíamos.

Si bien la afirmación “somos lo que comemos” es un hecho, no lo es menos aquella que dice “dormimos como comemos”, por lo que, sobre todo en la infancia, es conveniente observar los hábitos alimentarios si el patrón de sueño no es el apropiado o viceversa. Para ayudarte, te contamos qué alimentos facilitan y dificultan el sueño de los niños. 

¿Qué alimentos perjudican el sueño de los niños? 

Alimentos que ayudan o perjudican el sueño de los niños

Mientras que existen comidas que pueden ayudar a favorecer el sueño de los niños, otras pueden sabotearlo sin que nos estemos dando cuenta y, curiosamente, lo contrario es también cierto, un descanso inapropiado incita a consumir una dieta mucho menos sana que un buen descanso.

- Los azúcares, la cafeína y otros estimulantes, el cacao puro entre ellos, activan hormonas y neurotransmisores involucrados en los estímulos de atención y, si se consumen a últimas horas de la tarde, pueden retardar el comienzo biológico de la rutina innata del sueño, es decir, del modo en que el cuerpo comienza a relajarse.

- Las comidas copiosas requieren una gran energía para su digestión, que suele ser pesada, además de que elevan la  temperatura corporal, y parece que, según un estudio reciente, es una disminución de la temperatura corporal lo que estimula un buen descanso. Conviene, por tanto, evitar las cenas copiosas, y ofrecer al niño una buena cena pero sin excederse.

- Las comidas ricas en grasa disminuyen la calidad del sueño, mientras que aquellas ricas en carbohidratos, siempre que se consuman con la antelación suficiente como para que la digestión esté terminada a la hora de acostar, ayudan a mejorar el descanso.

- Dietas que proporcionan poca cantidad de vitamina C, tiamina y ácido fólico parecen influir de manera negativa en el número de horas que los niños duermen, mientras que, en el caso de los minerales, son el selenio, hierro, zinc y fósforo los que parecen ejercer este efecto negativo.

- La cantidad de agua que se consume también influye en la calidad del descanso, por lo que una buena hidratación es primordial. 

En definitiva, una dieta equilibrada influye de manera beneficiosa en la duración y la calidad del sueño. 

A mayor variedad de alimentos en la dieta, mayor probabilidad de que incluyan todos los nutrientes que se necesitan y se relacionan con un buen descanso, sin olvidar que es conveniente incluir carbohidratos complejos, proteínas procedentes de alimentos bajos en grasas y grasas saludables que incluyan ácidos grasos omega 3 y 6, regado todo ello con 4-8 vasos de agua, dependiendo de la edad del niño.