Cómo evitar las comidas abundantes si estás embarazada

Comidas copiosas en el embarazo

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Aunque en Navidad, cumpleaños o reuniones familiares solemos saltarnos la dieta y pensar que los excesos están permitidos, durante el embarazo no es tanto el problema de las calorías sino del malestar que una comida copiosa puede producir en la futura mamá. 

En los primeros meses del embarazo, si las náuseas son persistentes, es probable que el apetito se vea disminuido, por lo que, por muy apetecible que sea una comida o cena copiosa, puede que la embarazada se resista a probar bocado. Sin embargo, en otras etapas del embarazo, la embarazada puede sentirse sentada de realizar una comida abundante, ¿cómo evitar la tentación?

Cómo enfrentarse a una comida abundante en el embarazo

Comidas copiosas en el embarazo

En estos casos las tostas o canapés, siempre que no sean con alimentos muy grasos, suelen sentar bien, también los frutos secos, y los alimentos fríos más que los calientes, pero obviamente, el cuerpo es el que manda, y no conviene forzarlo, por lo que es mejor ingerir pequeñas cantidades de alimentos que apetezcan, que guiarse por otros motivos.

Pasado el primer trimestre, cuando las náuseas comienzan a desaparecer, comer vuelve a ser algo apetecible. Si éste es el caso, salvo las prohibiciones básicas durante el embarazo, como alimentos crudos o poco cocinados, patés, quesos sin pasteurizar y embutidos crudos curados, no es necesario tener demasiadas precauciones. 

Sin embargo, pasados los 6 meses, cuando la barriga comienza a ser prominente, comer vuelve de nuevo a ser un reto. El tercer trimestre suele estar ligado al ardor de estómago y las digestiones pesadas, dado el tamaño del feto y a que éste presiona todos los órganos en la zona del vientre. El estreñimiento y la anemia también se manifiestan con frecuencia en esta etapa del embarazo, por lo que puede ser útil seguir algunos consejos para evitar estos males ante una comida copiosa:

- Cuando todo lo que hay en la mesa es tremendamente delicioso, es mejor ponerse en el plato pequeñas cantidades de cada plato, para poder probarlo todo, que llenarse de lo primero que parece apetecible.

- Intentar alargar la comida de manera que se coma con pausa. Comer rápido posibilita la llegada de aire al estómago, que no es para nada recomendable, y que puede causar gases y flatulencias.

- Introducir pequeños bocados y masticar a conciencia, ya que facilita la digestión. La saliva es la primera en atacar el alimento y facilita el trabajo a los jugos gástricos e intestinales.

- Incluir frutas y verduras en la comida, ya que su aporte de fibra ayudará a evitar el estreñimiento, además de aligerar la digestión.

- Evitar los aperitivos salados, ya que la sal es un enemigo, no sólo durante el embarazo, por su relación con el aumento en la presión arterial. Aunque no está demostrado que la dieta determine la aparición de preeclampsia, si conviene tener presente que una dieta rica en sal puede aumentar el riesgo de padecerla, sobre todo si hay antecedentes de presión arterial elevada.

- Aunque parezca obvio, conviene recordar que no debe consumirse alcohol, ni aunque sea un poquito, ya que los daños en el bebé están más que demostrados.