Alimentación para embarazadas con diabetes gestacional

Qué tipo de alimentación ha de llevar la embarazada con diabetes

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

La diabetes gestacional se diagnostica cuando se detectan, durante el embarazo, niveles de azúcar en sangre por encima de lo normal. A veces la diabetes gestacional requiere un aporte externo de insulina, pero en la mayor parte de las ocasiones, un reajuste de los hábitos alimentarios suele ser suficiente para estabilizar los niveles de glucosa. En Guiainfantil.com te contamos cómo ha de ser la alimentación de la embarazada con diabetes. 

Recomendaciones alimenticias para embarazadas con diabetes

Alimentos para la embarazada con diabetes

Hidratos de carbono: Conviene que el aporte energético que proviene de los hidratos de carbono no supere el 50%, y que éstos sean integrales o de absorción lenta. Los carbohidratos de absorción lenta o complejos, se encuentran en el pan integral, maíz, patatas, y en los cereales integrales como el arroz y la pasta y en las leguminosas. Los carbohidratos sencillos, de absorción más rápida, se encuentran en la fruta y los zumos, naturales y comerciales, la leche, y en las bebidas azucaradas. La velocidad de absorción de los carbohidratos repercute en los niveles de glucosa en sangre, que se verán incrementados de golpe al consumir carbohidratos sencillos, pero que se mantendrán estables de una manera más constante si se ingieren carbohidratos complejos, que se liberan lentamente.

Nutrientes: conviene elegir alimentos que también aporten micronutrientes, vitaminas y minerales, en cantidad apreciable, o lo que es lo mismo, que tengan una elevada densidad de nutrientes.

Fibra: la fibra, presente, entre otros, en los cereales integrales, también contribuye a regular los niveles de azúcar en sangre, por lo que es un motivo más para recurrir a los granos enteros y a las harinas sin refinar.

Verduras: un mínimo de 3 porciones de verduras diarias crudas o cocinadas preferentemente al vapor para mantener al máximo sus propiedades, y un mínimo de 2 porciones de fruta fresca entera, evitando los zumos naturales y comerciales, ya que la fruta entera proporciona más fibra.

Lácteos: es recomendable elegir leche y productos lácteos bajos en grasa y sin azúcares añadidos.

Proteínas: la proteína puede ser de origen animal o vegetal. La carne y las legumbres, además de fuente de proteína, tienen la ventaja añadida de ser fuente de minerales como el hierro, de gran importancia dado el aumento en el volumen de sangre durante el embarazo.

Grasas: conviene evitar las grasas saturadas e hidrogenadas y utilizar aceite de oliva lo más puro posible en la medida de lo posible. No debe abolirse la grasa por completo, ya que proporciona energía para el crecimiento y aporta sustancias importantes para el desarrollo, sobre todo, del cerebro del feto y, además, es vehículo de vitaminas liposolubles. Conviene, sin embargo, retirar la grasa visible de la carne y la piel de pollo y pavo, y utilizar procesos culinarios que no aporten grasa extra, como el asado o el cocinado a la plancha en lugar de la fritura.

En resumen, abundancia de frutas y verduras, grasas y proteínas en moderación, carbohidratos procedentes de cereales integrales y limitar el consumo de bebidas azucaradas y dulces en general, que son las recomendaciones habituales para una dieta equilibrada. Además, es conveniente mantener un patrón de 3 comidas principales y dos secundarias para mantener un aporte relativamente constante de macronutrientes y evitar periodos de ayuno, lo cual, en conjunto, contribuye a estabilizar los niveles de azucar en sangre.