Desayuno de los niños en la vuelta al colegio

Consejos para un desayuno infantil sano en el regreso a la escuela

Los últimos coletazos del verano dejan paso a la temida y ansiada vuelta al colegio, y con ella, la vuelta a la rutina diaria para los escolares. En el verano, sobre todo si toda la familia está de vacaciones, las rutinas se relajan, la hora de levantarse es más tranquila y el desayuno no suele suponer un problema. Sin embargo, con las prisas y los madrugones que supone la adaptación al horario escolar, el tiempo escasea y el desayuno se convierte en una batalla diaria. ¿Cómo organizar el desayuno de los niños en la vuelta al colegio? Te damos unos útiles consejos.

Cómo debe ser el desayuno de los niños en la vuelta al colegio

El desayuno de los niños en la vuelta al colegio, consejos

Idealmente, un buen desayuno aportaría a los niños aproximadamente un 20-25% de las necesidades calóricas diarias, para poder restaurar los niveles de energía del cuerpo, que se encuentran en sus niveles mínimos tras el ayuno nocturno, además de reponer líquidos de una manera sana y equilibrada. Las prisas de las mañanas para ir al colegio, sin embargo, favorecen la ingesta de un desayuno poco apropiado, como la bollería industrial, una opción rápida pero cargada de grasas saturadas e hidrogenadas y de colesterol. Además, el desayuno debería contener alimentos que favorezcan la concentración y la memoria, a la vez que proporcionen energía que se vaya liberando a lo largo de la mañana, como los carbohidratos complejos.

Existen numerosos estudios que dan a entender que el desayuno de los niños es imprescindible y abogan por forzar al niño a salir de casa desayunado, aunque sea en contra de su voluntad. No obstante, y aunque un buen desayuno puede ayudar a controlar el peso y a mantener los niveles de colesterol, lo importante es dar ejemplo para establecer unos hábitos alimenticios sanos en nuestros hijos. 

Sin embargo, como lo cierto es que muchos niños se saltan esta comida, veamos pequeñas sugerencias para evitar que esto suceda. En la vuelta al colegio podemos poner en práctica estos consejos:

- La falta de tiempo y las prisas matutinas son el principal motivo para saltarse el desayuno. Además, el hambre les entra más tarde, así que no les apetece comer nada. En ambos casos, levantarse un poco antes, y probablemente acostarse un poco antes también, puede ayudar al niño a estar más abierto al desayuno. Si el momento del desayuno es relajado, se disfruta más y deja de entenderse como una obligación.

- Algunos prefieren llevarse un bollo para el recreo y tomarlo con sus amigos. Si el motivo es social, podemos recordarles que pueden jugar juntos después del almuerzo, y si es por el bollo, conviene descartarlos totalmente de su dieta, ofreciendo una pieza de fruta en su lugar.

- Otros dicen que nada les apetece. El desayuno no tiene porqué ser el tradicional, no tiene por qué ser dulce ni llevar leche, sino que se pueden combinar alimentos variopintos, hacer un sándwich, o  incluso comer las sobras de la noche anterior.

- Cuidar la línea se convierte en la excusa para no desayunar en la adolescencia, aunque la edad en la que los niños empiezan a preocuparse por su peso es cada vez más baja. Conviene ofrecer opciones saludables y recordarles que comer varias veces, en lugar de periodos prolongados de ayuno, es lo que ayuda a controlar la línea.