Nutrientes necesarios en la preadolescencia y adolescencia

Pautas para una llevar una dieta sana en la adolescencia

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

A medida que el niño crece, su cuerpo experimenta una serie de cambios físicos que necesitan apoyarse en una dieta sana y equilibrada.

En Guiainfantil.com te explicamos cuáles son los tres nutrientes necesarios en la preadolescencia y adolescencia.

Nutrientes básicos en la preadolescencia y adolescencia

Alimentación en la preadolescencia y adolescencia

En la preadolescencia y adolescencia se experimentan cambios hormonales, que también pueden necesitar del aporte extra de algunos micronutrientes. Los cambios físicos que el cuerpo adolescente experimenta suelen manifestarse a través de un intenso crecimiento y un aumento de la masa muscular, que, si no se tiene cuidado, puede convertirse en tejido adiposo en ciertas áreas. 

Los nutrientes más necesarios durante este periodo son tres:

- El hierro.

- La vitamina D.

- El calcio.

El calcio y la vitamina D son estrictamente necesarios para el crecimiento y para que los huesos y dientes del niño estén sanos y fuertes. Si bien el aporte de calcio a través de la dieta es primordial, su adecuada absorción es básica para una buena salud ósea. Además, para asegurar una masa ósea estable, es necesario un equilibrio entre fósforo y calcio, equilibrio que debe también mantenerse en la dieta. La vitamina D juega un papel trascendental en la mineralización de los huesos (fijación de calcio y fósforo), ayudando a la absorción del calcio y del fósforo tanto a nivel intestinal como renal. Por otra parte, la vitamina K, aunque no es tan importante como la vitamina D, es necesaria para la fijación del calcio en los huesos. 

El aumento del volumen de masa muscular requiere de un aporte extra de hierro a través de la dieta. El hierro puede aportarse en dos formas, hemo y no hemo. Los alimentos de origen animal (excepto el huevo), contienen hierro hemo, cuya absorción es más fácil para el organismo. El hierro no hemo, procedente de alimentos de origen vegetal, como legumbres o verduras de hoja verde, se aprovecha en menor cuantía, por lo que es necesario aportar más cantidad para conseguir el mismo aporte. Para aumentar la eficiencia en que se absorbe el hierro no hemo, puede combinarse, en la misma comida, con alimentos ricos en vitamina C, como naranjas, pimientos, brócoli, tomates…

Además, sobre todo en las niñas al aparecer la menstruación, debe hacerse especial hincapié en el aporte de hierro para prevenir una posible anemia.

Es igualmente importante asegurar un aporte calórico apropiado a la edad, género y ejercicio físico del niño, para evitar caer en las redes del sobrepeso. Sin embargo, desafortunadamente, esta es una etapa en las que las necesidades nutricionales varían mucho en poco tiempo, y se debe también estar atento a la aparición de posibles desórdenes alimenticios como la anorexia o la bulimia, por lo que observar cuidadosamente lo que come nuestro hijo debe ser una más de nuestras prioridades.