Cómo evitar la indigestión en niños

Indigestión en la infancia: ¿qué hacer para evitarla?

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

La indigestión en la infancia es algo que todos los padres queremos evitar, ya que a nadie le gusta tener dolor de estómago. Hay, sin embargo, distintos tipos de indigestión, la causada por comer demasiado rápido o demasiada comida, o la causada por algo que sienta mal al estómago. Es difícil evitar que algo siente mal, pero comer cantidades apropiadas, masticando bien y dejando espacio entre bocado y bocado, es algo que se puede aprender desde bien jóvenes. 

Consejos para evitar la indigestión en los niños

Indigestión en niños

La indigestión, tanto en niños como en adultos, suele ir acompañada de ardor de estómago, una sensación de fuego que sube desde el estómago hasta la boca, y que, al pasar por el pecho, causa un dolor difícil de relacionar con un dolor de estómago. Los ácidos del estómago suben hacia el esófago causando reflujo, y esa sensación de acidez que puede llegar hasta la boca.

Además, puede ir acompañado de gases, que se forman a lo largo del tracto gastrointestinal, y originan una sensación de hinchazón en el propio estómago. Los gases pueden mostrarse también como dolor en otras zonas del tracto gastrointestinal, y, si son generados por comer demasiado deprisa, también aumentan el número de eructos y el malestar en el esófago. No suele ser necesario consultar al médico a menos que los episodios de indigestión aparezcan con frecuencia, y para intentar evitarlo, pueden seguirse unos simples consejos:

- Evitar las comidas demasiado grasas y demasiado copiosas, mejor comer pequeñas porciones más frecuentemente que comidas grandes. También resulta útil eliminar parte de la grasa exterior del alimento y evitar las frituras o, al menos, empapar parte de la grasa que el alimento pueda absorber.

- Comer despacio y masticar bien la comida para conseguir que el alimento comience a digerirse desde el primer bocado.

- Intentar afianzar rutinas de reposo tras la comida. Un momento de relax para que el cuerpo pueda dedicarse a la digestión en lugar de a otras actividades que requieran energía extra. Estar relajado a la hora de la comida también ayuda, siendo mejor no comer cuando se está muy excitado, nervioso o estresado.

- El chocolate también colabora en la aparición de indigestión, por lo que conviene reducir o limitar su ingesta. Aparte del chocolate, puede que haya otras comidas que puedan desatar los episodios de indigestión, estar atentos para reconocerlos e intentar evitarlos.

Es importante enseñar a los niños a reconocer las señales de su cuerpo, aprender a determinar cuándo se está lleno y parar de comer es un hábito que, si se consigue arraigar desde edades tempranas, es difícil de romper, asegurando así que tanto la obesidad como la indigestión pueden, cuanto menos, mantenerse a raya. En caso de episodios recurrentes de indigestión, ardor de estómago o reflujo, puede ser interesante consultar al médico y descartar otros problemas como úlceras o algún defecto en el esfínter esofágico o el cardias del estómago.