Cómo usar la psicología inversa con los niños

Cuando le incitas a hacer una cosa y quieres que haga lo contrario

En el momento que la razón no convence a tu hijo por muchos esfuerzos que hayas hecho, usar la psicología inversa con los niños es un buen método para salir del paso. Es eficaz con los niños más desafiantes y cabezotas, aunque hay que tener cuidado para no usarla demasiado ya que podemos dañar su autoestima.

Darle la oportunidad al niño de escoger entre dos opciones, o la opción menos correcta, le da al niño la libertad de elegir.

Manera de usar la psicología inversa con los niños

Psicología inversa con los niños

¡No quierooooo!, no, no y no… tu tienes lo pelos de punta y tu hijo sigue sin querer hacer los deberes, sin comer o sin recoger la habitación. Ya le has explicado por qué debe hacerlo mil veces, has intentado negociar con él, incluso le has chantajeado y levantado la voz, pero el niño sigue en su postura cabezota de desafío. ¡Ha llegado el momento de usar la psicología inversa!

Consiste en invitar a los niños a hacer una cosa cuando realmente esperas que hagan la contraria. Está recomendada especialmente para niños pequeños que suelen ser muy cabezotas y van con el “no” por delante.

Funciona estupendamente porque a nadie nos gusta que nos digan lo que tenemos  que hacer, y a los niños, que piden a gritos su independencia, mucho menos, por eso muchas veces incluso llegan a hacer lo contrario de lo que les pedimos, así intentan restablecer su libertad.

Esta técnica funciona bajo la premisa de “si me lo prohibes lo quiero hacer”.

Los psicólogos denominan esta estrategia como una técnica conductista, es decir que pretende influir de forma positiva en la persona, aunque hay otros que la descartan ya que realmente se trata de una forma de manipulación.

Por supuesto, no se puede utilizar constantemente porque deja de tener eficacia, y además corremos el riesgo de que el niño se de cuenta de nuestro truco y haga exactamente lo que no queremos.

Un ejemplo muy claro de cómo usarla es cuando el niño no quiere hacer los deberes y le decimos: “pues no los hagas cariño, no te preocupes, pero no sé lo que te dirá mañana la profesora…”; otro ejemplo es cuando no quiere comer: “no te lo comas, ya me lo como yo, que a mi me encanta y así me pondré más fuerte”, inmediatamente el niño te arrebatará el plato de las manos para empezar a comer, no vaya a ser menos fuerte que tú.

A los niños les gusta ser competitivos y desafiantes, y de esta manera les dejas que se salgan con la suya, y que aparentemente sean ellos los que hayan tomado su propia decisión, aunque realmente la decisión haya sido tuya.

Otra de las variantes de la psicología inversa con los niños es dar a elegir entre dos opciones y mantenerse firme: “puedes elegir entre comerte las zanahorias o el brócoli”, en ese momento le damos la libertad de elegir, aunque para nosotros cualquiera de las dos opciones es buena.

 Pruébalo alguna vez pero sin abusar, ya verás qué bien funciona. También puedes probarlo con tu pareja o tu jefe, a ver si hay suerte...