Por qué los niños hablan tan alto y qué hacer para no perder los nervios

Cuando el tono de voz del niño es demasiado alto

Muchas veces los adultos que se encuentran alrededor de los niños consideran que su tono de voz es muy alto y esto les inquieta. En ocasiones el tono de voz que usan los pequeños puede ser molesto pero debemos tener en cuenta que los niños son espontáneos, intensos y llenos de energía. ¿Cómo lograr un punto medio entre esa energía infantil y los nervios que nos puede ocasionar el volúmen de voz alto de los niños?

Qué motivos llevan al niño a hablar tan alto

Niños que hablan muy alto

Que los niños usen un tono de voz elevado puede deberse a diferentes razones.

- Porque son niños. Los niños son muy activos, se pasan el día jugando, explorando y haciendo mucho ruido. Gritar y hablar alto cuando son pequeños es la forma natural de comunicación de muchos niños, cada día descubren una experiencia nueva, algo que conocer y es su manera de expresarlo.

- Por los hábitos de los padres. Existen familias ruidosas con personas que hablan muy alto y son entornos en los que se chilla con mucha frecuencia. Todo esto influye en los niños ya que imitan todo lo que ven. Si los miembros de la familia se llaman a gritos o con un tono de voz alto, los adultos están favoreciendo sin querer la imitación de estos comportamientos. También, si en casa se tiene la TV o se pone música muy alta se obliga a elevar la voz y este comportamiento puede generalizarse a otros contextos.

- Para hacerse notar. Un niño hablará alto cuando entienda que no se le escucha y quiere llamar la atención. En esta causa entra en juego la autoestima.

- Problemas de audición. Este se da cuando el elevado tono de voz ha tenido un “inicio” evidente. Cuando los niños no se oyen a sí mismos gritan más fuerte creyendo que el volumen que utilizan es el normal.

Qué pueden hacer los adultos para evitar que los niños eleven el tono de voz

La paciencia será clave en el proceso de cambio en el tono de voz de los hijos. Será una evolución a largo plazo donde los adultos irán enseñando poco a poco a los niños como modular su voz.

Una primera manera de ayudarles es entender y dejar que sean niños valorando las circunstancias en las que se les exige estar en silencio o valorar si es necesario que debido a su edad se les obligue comportarse de cierta manera en contextos en los que aún no saben hacerlo, como por ejemplo, pedir silencio o que hable bajo a un niño de 2 años en una sala de cine.

Otra manera de ayudar a los hijos es que los padres modulen su propio tono de voz cuando hablen con ellos. Un tono de voz moderado siendo un ejemplo en el que no se use los gritos para imponer la autoridad. Para que los niños sientan que son escuchados los padres pueden:

- Mirar a los ojos a sus hijos cuando hablen con ellos. No se puede estar haciendo otra cosa que requiera mucha atención mientras se habla con el niño. Es decir no mirar el móvil mientras el pequeño nos está hablando.

- Cuando los padres estén en otra conversación y el niño habla alto para llamar la atención se puede optar por interrumpirla un momento y contestarle o pedirle con respeto que espere unos minutos haciéndole ver también que sus necesidades son entendidas pero que en ese momento no se pueden atender.

- Cuando se hable con el niño se deben respetar los turnos de palabra para que aprendan a respetar ellos a los demás.

Si se cree que elevado tono de voz del niño puede deberse a problemas de audición, los padres han de consultar al otorrinolaringólogo para un examen de audiología y poder descartarlo.