La reducción embrionaria en un embarazo múltiple

Cuándo es necesario eliminar a uno de los fetos para la supervivencia de los demás

Este es un tema delicado para los padres de partos múltiples del que se suele hablar poco. La reducción embrionaria en un embarazo múltiple consiste en eliminar a uno de los fetos antes de su nacimiento, para que el resto de los bebés pueda seguir creciendo sin problemas dentro del útero y salir adelante.

No es un tema fácil para los padres, que lejos de pensar en porcentajes de supervivencia para los demás bebés, lo viven con angustia y tristeza, y con la responsabilidad de tener la última palabra en esta elección.

En qué consiste la reducción embrionaria en un embarazo múltiple

Reducción embrionaria en el embarazo múltiple

Es una pequeña intervención quirúrgica, que se realiza en el caso de tener tres o más bebés en el útero, y que elimina a uno de los fetos cuando hay peligro para la supervivencia de los demás.

Los riesgos para la madre o los fetos, en el caso de embarazos múltiples como trillizos, cuatrillizos, etc, son muy altos. El índice de abortos se multiplica cuantos más bebés hay en el útero, además de tener una mayor posibilidad de que nazcan con malformaciones congénitas o de tener un parto de gran prematuro.

Afortunadamente los casos en los que hay que plantearse la reducción embrionaria en un embarazo múltiple son solo entre el 1% y el 2 % de embarazos, aunque va en aumento debido al gran número de tratamientos de fertilidad a los que las mujeres se someten en los últimos años.

Cómo se hace la reducción embrionaria

Se realiza entre la semana 10 y la 13 de gestación. Con la ayuda de un ecógrafo, el ginecólogo introduce una aguja a través del abdomen la madre, hasta llegar al feto o fetos que vamos a eliminar. Se le introduce una inyección de cloruro potásico, lo que detiene en el acto el crecimiento del feto, que será reabsorbido por el tejido uterino de la mujer poco a poco.

Esta intervención aumenta las probabilidades de supervivencia del resto de fetos, pero también conlleva riesgos, como contraer una infección, por lo que se suministra a la madre antibióticos antes, o de aborto tras la intervención (entre un 6% y 7%); a esto hay que añadirle que siempre existe el riesgo de que se elimine al feto sano y se deje el que tiene la anomalía. Por otro lado, también resulta fatal para el gemelo monocigótico que comparte placenta y torrente sanguíneo con su hermano, si es este el elegido para su eliminación.

Cómo se elige el feto que reduciremos

El ginecólogo puede sugerirnos una selección selectiva, en los que se suelen elegir a los fetos menos desarrollados o con defectos congénitos. El problema para los padres suele venir cuando la reducción es no selectiva, y es el ginecólogo, junto con los padres, los que eligen el feto a reducir. En estos casos suele escogerse al feto que más accesible sea para la intervención, y su posición dentro del útero.

Una decisión traumática para los padres

Tomar la decisión de una reducción embrionaria en un embarazo múltiple es muy complicado y depende de la situación personal de cada pareja. ¿Es egoísta por nuestra parte querer que nazcan todos los bebés?, ¿estaremos poniendo en riesgo al resto de los bebés si no tomamos esta decisión?, ¿cual eliminaremos? Estas preguntas son muy estresantes y angustiosas para ellos, y la decisión puede resultar traumática a la larga si no se tiene muy clara.

Por otro lado, compartir estas dudas abiertamente con familia y amigos es complicado por miedo a las críticas o influencias externas.

La mejor manera de estar seguros, sea cual sea la decisión que tomemos, es consultar a más de un ginecólogo, o con un neonatólogo, para que nos informe de las posibilidades de supervivencia de los grandes prematuros y sus consecuencias.

Por último, ayuda mucho hablar con otros padres de múltiples para que os cuenten sus experiencias personales.