Cuando al niño no le bajan los testículos

Criptorquidia o la ausencia de testículos en el bebé

En la actualidad, las ecografías pueden adelantarnos con mucha exactitud el sexo del futuro bebé, salvo que los padres deseen mantener la intriga hasta el final. De hecho, no hace tanto tiempo, era el padre el encargado de informar al resto de la familia si era niño o niña, con un grito de júbilo o una mueca de contenida desilusión, en función del género preferido durante la gestación. Poco importa, al final se les quiere igual. 

Bastaba con fijar la mirada en cierta parte del cuerpo humano. Resultados excelentes, incluso sin conocimientos de medicina, con una precisión del 99,99%. En casos excepcionales, conocidos como estados intersexuales, los genitales externos son ambiguos, y uno no sabe muy bien qué decir. Recuerdo incluso a un padre que, sollozando, me dijo que su hijo había nacido transexual. Aunque pueda generar una carcajada, en aquel momento me senté con él, le dije que lo estudiaríamos y que todo tenía solución.

Cuando la presencia de pene y escroto no genera dudas, las alarmas se disparan en un porcentaje significativo de casos, hasta en el 2-3% de los recién nacidos varones: “¡Doctor! ¡Mi hijo no tiene testículos!”. La expresión más habitual sustituye la última palabra por el óvalo con cáscara que ponen las hembras de algunos animales. En medicina, lo llamamos criptorquidia, palabra de origen griego, kryptos (oculto) y orkhis (testículo), que significa "ausencia de testículos en el escroto". Lo más habitual es que afecte solo a uno (criptorquidia unilateral), aunque también puede afectar a los dos (criptorquidia bilateral). ¿Qué hacer cuando al niño no le bajan los testículos?

Doctor, al niño no le bajan los testículos

Cuando al niño no le bajan los testículos

La criptorquidia es más frecuente en bebés prematuros y, en la mayoría de los casos, el testículo completará su descenso normal hacia el escroto durante los primeros seis meses de vida, de forma que a los nueve meses sólo persiste esta situación en el 0,8% de los niños. A partir del año de vida, si el testículo no ha descendido, ya es excepcional que lo haga.

- ¡Pero doctor! ¿Descender?¿De dónde? ¡No me diga que se le ha olvidado a la cigüeña y me lo van a enviar por entrega urgente!

- No, no, desciende desde el abdomen.

- ¿Desde el estómago? Cariño, recoge las cosas. Nos vamos a otro hospital que este pediatra está loco.

Durante la vida embrionaria, los testículos se forman de manera similar a los ovarios, cerca de los riñones. Hacia el final del embarazo, mientras los ovarios se quedan en la cavidad abdominal, los testículos comienzan un viaje sin retorno hacia las bolsas escrotales. Y, ¿por qué descienden? Porque las gónadas masculinas necesitan temperaturas más bajas que las presentes en el interior del abdomen, aproximadamente 1 grado menos. De ahí que alguna vez haya escuchado que los famosos calzoncillos tipo slip no sean los ideales para los hombres, pues sometemos a los testículos a un exceso de calor que no ayudará a nuestra fertilidad. 

Y este asunto de la fertilidad, es importante también cuando existe criptorquidia y no se resuelve durante los primeros meses de vida, pues el testículo que se queda en el abdomen también estará sometido a una temperatura excesiva, y terminará por no funcionar bien. Además, existe mayor riesgo de problemas urológicos como la torsión testicular y el desarrollo de tumores. Por tanto, cuando al niño no le bajan los testículos, hay que bajarlos. 

Cómo descender los testículos en el bebé

¿Cómo se le obliga a deslizarse hasta la bolsa escrotal? En la actualidad, lo más habitual es realizar una pequeña cirugía llamada orquidopexia, que trata de fijar el testículo rebelde en su posición adecuada. Se recomienda intervenir antes de los dos años de vida, para evitar la pérdida de fertilidad y prevenir complicaciones. También es posible un tratamiento médico mediante la administración de determinadas hormonas. Será el pediatra quien indique cuál es la mejor solución en cada caso. 

También hay veces que, sencillamente, no hay testículo. Ni en escroto, ni en abdomen. No se ha desarrollado. En esta situación, es posible colocar una prótesis para prevenir posibles problemas psicológicos en el futuro.

Por último, hay que reconocer bien una situación mucho más habitual que la criptorquidia, que se llama testículo retráctil, o “en ascensor”, y frente a la que no hay que hacer nada. Su propio nombre ya lo dice, es un testículo que sube y baja con facilidad. A veces está y otras no. Aunque el testículo retráctil se puede descender desde el canal inguinal a través de unas sencillas maniobras con los propios dedos de las manos, también se puede diferenciar de la criptorquidia cuando el niño tenga fiebre o le demos un baño con agua caliente. En estas situaciones, el testículo busca refresco y tiende a colocarse en su lugar habitual en la bolsa escrotal. Esto debe transmitirle tranquilidad.

En resumen, si casi siempre nota los testículos en la bolsa, no se preocupe. Por el contrario, si casi nunca o nunca están, o incluso lleva una temporada larga sin localizarlos, entonces consúltelo con su pediatra. Aunque es raro, a veces se dan casos de testículos que, una vez descendidos, vuelven a ascender, y también terminarán precisando tratamiento.