Qué diferencia hay entre el TDA y el TDAH en niños

Cómo son los niños con déficit de atención con y sin hiperactividad

Cuando hablamos de TDA y TDAH en niños ¿hablamos de lo mismo, o son dos trastornos diferentes? Según los manuales diagnósticos, (DSM y CIE, en los que se recoge una clasificación de los diferentes trastornos) TDA y TDAH pertenecen a la misma categoría, pero con manifestaciones o implicaciones diferentes. 

Vamos a ver en detalle todas las similitudes y diferencias que hay entre el TDA y el TDAH en niños.

Déficit de atención con y sin hiperactividad en niños

Qué diferencia existe entre TDA y TDAH en los niños

TDA, (trastorno por déficit de atención) y TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) por lo tanto, son dos variantes del mismo trastorno el TDA-H, Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Dentro del TDA-H hay 3 subtipos:

- Predominante Inatento.

- Predominante impulsivo.

- Combinado.

La principal diferencia entre el TDA y el TDAH en niños es la presencia o no de impulsividad. En realidad, lo correcto es hablar de TDA-H, e identificar el subtipo, Inatento, Impulsivo o combinado, pero durante los últimos años se ha usado la denominación TDA o TDAH, para hacer referencia y distinción entre los niños que presentan impulsividad e hiperactividad y los que no. 

Diferencias entre el TDA y el TDAH en niños

Así es el niño TDA de tipo inatento:

- Dificultades en la focalización de la atención: falla en prestar la debida atención a los detalles, se distrae con facilidad por estímulos externos, por descuido cometen errores en las tareas escolares, (no se fijan) no sigue las instrucciones y no termina las tareas escolares.

- Parece no escuchar cuando se le habla directamente (parece estar en su mundo).

- Tiene dificultad para organizar tareas y actividades, mala gestión del tiempo.

- Es desorganizado y descuidado y pierde cosas.

- Se le olvidan las cosas, hasta las más rutinarias, (se olvida la mochila o los libros en el colegio, no apunta en la agenda, etc)

- Lentitud en tareas motrices y ejecución de tareas cognitivas.

Así es el niño TDAH tipo impulsivo/hiperactivo:

- Hiperkinesia/ Hiperactividad: se levanta en situaciones en que se espera que permanezca sentado, (en clase por ejemplo); pueden ser ruidosos: suele juguetear o golpea con las manos o los pies o se retuerce en el asiento y corretea o trepa en situaciones en las que no resulta apropiado.

- Dificultades en la atención sostenida, (en tareas motrices y cognitivas).

- Habla excesivamente y cuando habla puede ser desorganizado en el discurso.

- Responde inesperadamente o antes de que se haya concluido una pregunta, les es difícil esperar su turno, interrumpe o se inmiscuye en conversaciones con otros.

- Actúa y luego piensa. Le cuesta planificar su conducta y pensar en las consecuencias de lo que hace.

- A menudo parecen niños maleducados y peleones, y la razón es que esa impulsividad les lleva a actuar sin pensar. Conocen las normas pero a veces no las cumplen, no se dan cuenta de ello.

Estas características no son exclusivas de uno u otro tipo de trastorno, (con Hiperactividad, sin hiperactividad), ni se dan todos a la vez. Pero nos sirven de guía para su diferenciación.

Características comunes en niños TDA y TDAH

Independientemente de cómo lo llamemos y las siglas que utilicemos, veamos las características de cada uno de ellos. Estas son las características comunes entre TDA y TDAH en niños.

- Ambas tienen un origen neurológico.

- Les cuesta mantener la atención, (focalización y/o mantenimiento de la misma).

- Les cuesta seguir las rutinas y las órdenes o pautas de forma continuada

En ambos casos, estos niños presentan o pueden presentar:

- Problemas o dificultades en su aprendizaje, (retraso lectoescritor, fracaso escolar, problemas con las matemáticas y el cálculo...)

- Problemas conductuales, (agresividad, retraimiento...)

- Problemas emocionales, (ansiedad, baja autoestima...)  

Con estos niños, tanto impulsivos como inatentos, una adecuada y temprana detección, identificación y valoración, (médica y psicopedagógica)  es fundamental para tomar las decisiones educativas necesarias así como realizar un tratamiento integral del niño, que incluye tanto entrenamiento en habilidades específicas (cognitivas, sociales, de razonamiento, atencional...) como el asesoramiento a padres y profesores adecuado.