¿A partir de qué edad los niños pueden aprender a ser pacientes?
Te damos algunos tips para enseñar a tus hijos a ser pacientes si no saben esperar
- A qué edad tu hijo aprenderá a ser paciente - De los 0 a los 12 años
- Efectivas acciones para enseñar a los niños a esperar y ser pacientes
- Listado con 9 breves consejos para practicar la paciencia en familia
¿A partir de qué edad los niños pueden aprender a ser pacientes? Es una de las preguntas más comunes que se hacen los padres porque la espera se les hace cuesta arriba. La paciencia se construye paso a paso según la madurez del cerebro, el temperamento y las rutinas del día a día de los pequeños. Sin embargo, sí que te podemos decir desde qué edades se puede empezar a practicarla y qué estrategias simples te ayudan a entrenarla sin presionar ni frustrar al peque.
A qué edad tu hijo aprenderá a ser paciente - De los 0 a los 12 años

La paciencia no es un 'chip' que se activa a voluntad, sino que es una habilidad de autorregulación que madura con el cerebro y se entrena con la experiencia. Por eso, se aprende por etapas y depende del temperamento del niño, del cansancio, del sueño y del contexto en el que esté. Aun así, tenemos una guía orientativa útil para saber qué esperar y cómo acompañar:
- De 0 a 2 años, la paciencia como tal es pedir mucho. Los bebés y toddlers viven en el 'aquí y ahora' y todo lo sienten como urgente. Aquí lo importante es sentar las bases a través de rutinas, respuestas sensibles, anticipar y practicar micro-esperas de segundos, como 'espera a que cierre la puerta'. Ojo: es normal que protesten porque están aprendiendo que la espera existe.
- De 2 a 3 años, ya pueden empezar a tolerar esperas cortas con apoyo. Funciona muy bien lo visual: un reloj de arena, un temporizador o contar juntos. En esta edad, la paciencia se entrena con juegos, canciones para 'esperar mientras', y frases claras: 'cuando termine de servir, te toca'.
- De 4 a 6 años, la mayoría mejora porque pueden entender reglas, turnos y la idea de 'primero–después'. Con rutinas estables, pueden esperar 5–10 minutos y empezar a manejar pequeñas frustraciones. Aquí ayudan los proyectos que requieren tiempo (puzzles, manualidades, cocinar), y el refuerzo del esfuerzo.
- De 7 a 12 años, la paciencia se vuelve más 'mental', ya que pueden planificar y sostener actividades largas si hay motivación. Aun así, siguen siendo niños y cuando están estresados o con poco sueño, la tolerancia a la espera cae. Por eso, la paciencia se consolida con hábitos.
Efectivas acciones para enseñar a los niños a esperar y ser pacientes

Actualmente, los chicos están acostumbrados que todo debe hacerse de inmediato, lo que no comprenden es que el tiempo de espera es un tiempo de reflexión, de análisis de la propia vida, de comprensión, de establecer prioridades, aquietar dudas. ¿Conocerán esta sensación los chicos plagados de actividades? ¿En general basta con apretar un botón para que las cosas sucedan?
El tiempo interno es una necesidad del ser humano, aunque no esté estipulado en ninguna agenda. Tratemos de generar en casa actividades que los hagan alejarse de la inmediatez y les enseñen que el manejo del tiempo es una virtud. Algunas ideas para que los chicos aprendan a esperar son:
Usar calendarios
No darles todo lo que piden YA. Decirles: esto te lo voy a comprar, pero la semana que viene. Si quieres saber cuántos días faltan, podemos hacer juntos un calendario e ir marcando allí los días. Lo mismo para que aprendan a contar los que faltan para las vacaciones, para que empiecen las clases, etc.
Cocinar juntos
La cocina es una actividad que lleva sus tiempos, sobre todo aquello que requiere horneado o incluso tiempo de leudar como panes y pizzas.
Hacer puzzles
Pueden hacer puzzles en familia, pero no pequeños, sino comprar uno bien grande y complejo de esos que llevan incluso varios días o semanas para ser terminado. Pueden dedicar por ejemplo dos horas por fin de semana a esta actividad.
Hacer un álbum de las vacaciones
Pueden proponerse hacer un álbum de las vacaciones, entonces decidir cada día cuáles son los 3 momentos más significativos y recordarlos mediante fotos o pequeños souvenirs o recuerdos y luego ya en casa armar un álbum de recuerdos en un álbum físico donde incluso cada miembro de la familia puede escribir unas líneas. Si son pequeños, los padres pueden escribir las frases pronunciadas por los pequeños.
Juegos de mesa
Muchos juegos de mesa implican que las personas esperen que las demás jueguen hasta que llegue su turno. Jugar juegos de mesa con los chicos tiene entre otras muchas ventajas, que sean pacientes con sus padres o hermanos. Si les cuesta manejarse y sienten que unas personas demoran más que otras, pueden comprar un reloj de arena y darlo vuelta cada vez que empieza el turno de un nuevo jugador.
Listado con 9 breves consejos para practicar la paciencia en familia

Como ya hemos comentado, la paciencia no aparece 'de golpe', sino que se entrena poco a poco, con adultos que modelan calma, validan emociones y pueden practicar el tiempo de espera en dosis pequeñas. En términos de desarrollo, los niños empiezan a tolerar esperas muy cortas desde los 2–3 años (con apoyo), y entre los 4–6 años mejoran mucho si hay rutinas, turnos y límites.
En la primaria pueden sostener esperas más largas y posponer gratificaciones, aunque seguirán necesitando guía cuando estén cansados, con hambre o frustrados. La escuela puede reforzarlo, pero el 'músculo' de la paciencia se construye sobre todo en casa al esperar para hablar, tolerar un 'ahora no', terminar una tarea antes de otra, o sostener una rutina sin pantallas.
Otra estrategia muy útil es convertir la espera en algo visible y manejable, por ejemplo, puedes usar temporizadores visuales para frases concretas, como 'en 3 minutos te escucho' o 'cuando suene, es tu turno'. Esto reduce la ansiedad porque el niño entiende que no es un 'no', sino un 'todavía'. También funcionan los juegos por turnos y las actividades creativas con pasos.
Finalmente tenemos el refuerzo positivo, que es reconocer el esfuerzo de esperar (por ejemplo, 'te vi respirando y esperando, eso es paciencia'). Cuando hay mucha frustración de por medio, ayuda validar sin ceder, es decir, 'entiendo que quieres eso ya; es difícil esperar… y aun así, podemos hacerlo'. Así, la espera se vuelve un aprendizaje activo y estructurado, pero no un castigo.
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Bibliografía
- Luis Sanz, S. (n.d.) La enseñanza de valores en educación infantil mediante una metodología lúdica. Trabajo de Final de Grado en Educación Infantil. Universidad de Valladolid (ed.) España, pp. 1-87, Disponible en: https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/14518/TFG-G1350.pdf?sequence=1&isAllowed=y