Cuando el acoso escolar va más allá de las aulas

El peligro de exhibir a las víctimas de acoso escolar en redes sociales

Acoso escolar, o bullying, siempre ha habido. La cuestión es que las redes sociales han sacado fuera de las aulas un problema que antes quedaba aislado, extendiéndolo a todos los aspectos de la vida del niño. Si antes la víctima podía refugiarse en su familia o amigos fuera del colegio, ahora toda la sociedad participa de esa violencia a la que se encuentra sometido.

El acoso se ha convertido en algo público que ha roto las barreras del patio del colegio y es exhibido sin pudor en redes sociales. Ya no existe el anonimato de las víctimas ofreciendo, por el contrario, más poder a los acosadores que quieren hacerse populares en la red, ya que usualmente se sienten protegidos por la distancia.

Cuando el acoso escolar se publica en redes sociales

cuando el acoso escolar se publica en redes sociales

Desde el mismo momento que esas imágenes del acoso escolar son publicadas, quedan guardadas para siempre y se pierde el control sobre ellas. Por eso es importante concienciar a la población infantil sobre ello, y nunca restarle importancia a la violencia como un estándar.

La empatía entre los niños y la socialización ha disminuido debido a que las horas de parque jugando entre ellos, se han trasladado a los juegos de las videoconsolas, tablets, y móviles, con contenido agresivo y en soledad. Ha habido una pérdida de valores y se necesita una concienciación por parte de profesores, padres y alumnos de las bases de la convivencia y el respeto mutuo.

¿Qué podemos hacer los padres para frenar el acoso en las aulas?

Cuando los padres conocemos el acoso a nuestro hijo o de un amigo, normalmente ya es tarde, así que lo ideal es fomentar la prevención desde el principio.

1- Debemos fomentar la empatía. Educar a nuestros hijos en el respeto y  que se acepten como son, asumiendo sus defectos y respetándose a sí mismos.

2- Debemos darles el tiempo y el espacio necesario diario para que puedan sincerarse, para que encuentren en nosotros alguien en quien apoyarse y confiar.

3- Tenemos que estar atentos a posibles cambios de comportamiento: si está más triste, si no come, si no duerme bien o si no quiere ir al colegio.

4- Hay que trabajar tanto con el acosado, como con el acosador, y con los testigos mudos que ven la escena sin contarlo, ya que en ellos muchas veces reside la clave del problema. Su ayuda es de vital importancia a la hora de que el acosador no se vea respaldado, ya que en el momento de que los demás le recriminen su conducta dejará de llevarla a la práctica.

5- No debemos comprar móviles a nuestros hijos antes de los 14 años, aunque los demás lo tengan; y si no queda otro remedio, tener un control parental de sus aplicaciones, o dejarlo solo para llamadas.

6- Debemos exigir al gobierno que ponga un Plan de Concienciación en los colegios. 

Debemos recordar que dos de cada diez alumnos sufren acoso escolar en el mundo.