Cómo educar para un mundo que no sabemos cómo será

Raquel Oberlander
Raquel Oberlander Periodista y publicitaria

El mundo está cambiando muy rápido. Los robots ya está sustituyendo a personas en muchas tareas, en Japón, por ejemplo, ya hay robots encargados de recoger frutillas, pueden trabajar 24 horas y no reclaman ajuste de salarios. 

Hoy se pueden hacer prótesis para personas discapacitadas con funciones similares a las de un miembro perdido como el tacto. Pero en pocos años se podrán hacer con funciones que superan a las de los humanos; por ejemplo brazos imantados. ¿Alguien estará dispuesto a pasar por un quirófano para tener superpoderes? Todos estos cambios y esta evolución tan rápida nos hace preguntarnos: ¿cómo podemos educar a nuestros hijos para un futuro que desconocemos?

Educar a nuestros hijos para un futuro incierto

Cómo educar a los niños para el futuro

Hoy los jóvenes se hacen famosos gracias a Youtube en lo que implica un cambio radical en el statu quo. Antes, para que un actor o cantante se hiciera famoso, dependía de que el director de una discográfica decidiera grabarte un disco; hoy depende de que cada uno de nosotros decidamos verlo y compartirlo en nuestras redes sociales. 

La internet de las cosas, crece a pasos agigantados. Todo lo que pueda ser conectado estará conectado:  Personas, máquinas, recursos naturales, cadenas de producción, redes de logística, hábitos de consumo, flujos de reciclaje y prácticamente cualquier otro aspecto de la vida económica y social estarán conectados mediante sensores y programas. 

En algunas ciudades por ejemplo ya hay sensores en contenedores de basura para determinar la cantidad de residuos y optimizar la recogida. O sensores en los bosques para determinar condiciones peligrosas y alertar a los bomberos apenas empieza un incendio. 

Y estamos muy cerca de que la realidad virtual tenga utilizaciones por todos lados. Por ejemplo viajar virtualmente, experimentar la vida de épocas antiguas y hasta tener sexo virtual. 

Es muy difícil predecir cuáles serán las profesiones del futuro pero si hay algo en lo que coinciden los analistas es que lo que no podrá sustituirse es la creatividad y el sentido común.

Por eso son los aspectos que debemos alentar en nuestros chicos y para eso nada mejor que el juego y el aburrimiento. Dejarlos que inventen, que pregunten, que experimenten, que se frustren y que cambien de estrategia. Esas cualidades no se aprenden en los talleres ni cursos. Se aprenden siendo libres.