Cuidado con las respuestas que les damos a los niños

Las respuestas que damos a los niños sientan sus cimientos de por vida

Cristina Avecilla

¿Cuántas veces tu hijo te ha hecho una pregunta a la que no sabes bien qué responder?

Los niños hacen preguntas sin saber si ésta es compleja o no, y esperan que la respuesta que les des sea rápida y válida para todo tipo de situaciones.

Las palabras que usemos, así como el tono, influirán de por vida en el subconsciente del niño, así que debemos tener mucho cuidado con las respuestas que les damos a los niños sin pensar.

El peligro de dar respuestas a los niños sin pensar

El peligro de dar respuestas a los niños sin pensar

Hay veces en que se hace muy difícil encontrar la respuesta adecuada, especialmente cuando nos preguntan algo que nunca antes nos habíamos planteado.

Es importante que tengas preparado qué le dirás cuando te encuentres con este tipo de situaciones, porque de lo contrario puede ser que le des una respuesta cualquiera sin pensar, y las respuestas dichas a menudo son las que provienen de prejuicios injustificados.

Según la edad que tenga el niño o la niña, la respuesta que le des formará parte de los cimientos de su lógica y su pensamiento, por lo que no considerará modificarla a menos que sepa diferenciar cuándo tu respuesta es adecuada y cuándo no (hecho muy difícil porque considerarla errónea sería contradecirte a ti a pesar de que seas su referente).

Los cimientos de la lógica y el pensamiento son verdades absolutas e inamovibles que sobre las que sostenemos los razonamientos más complejos, y son necesarios para alcanzar la complejidad a la que llegamos a medida que avanzamos en nuestros aprendizajes (tanto a nivel académico como a nivel personal).

Estos cimientos o verdades absolutas no cambiarán espontáneamente en los niños y pueden llegar a repercutir en la calidad de la relación con los demás y en el rendimiento escolar.

Y es que, al formar parte de su lógica no razonada (a partir de la respuesta dada por un adulto), el niño no se dará cuenta de que necesita cambiar esa verdad hasta que no sea suficientemente mayor y ello le ocasione grandes problemas.

Piensa además que cuanto más impactante sea la palabra que le digas, más se impregnará su significado al asunto en cuestión. Es decir que si afirmas algo rotundamente, eso va a quedar antes como verdad absoluta (la primera verdad a lo que se refiere el tema en cuestión), por lo que va a ser muy difícil cambiar esa respuesta, aunque seas tú quien le dé la vuelta.

Es especialmente importante el tono que uses, porque le da fuerza a las palabras y eso repercute en el grado de atención que pondrá el niño en ellas (a más ímpetu, más valor tendrá lo que estás diciendo y más importante será, por lo que el niño se esforzará más en memorizarlo).

Por eso es importante que identifiques estas situaciones en las que das una respuesta rápida y no razonada porque, aunque te saque de un apuro, lo más probable es que tenga connotaciones llenas de prejuicios con los que es posible que no estés de acuerdo.