Los efectos de la dermatitis atópica en la autoestima de los niños

Esta enfermedad crónica de la piel puede afectar emocionalmente a tu hijo

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica de la piel. Hay estudios que nos indican que afecta al 10% de los niños, una cifra considerable que hace que sea una afección común entre los pequeños, si bien se puede manifestar en distintas intensidades.

Los síntomas de esta enfermedad no son graves, es decir, no ponen en riesgo la vida del pequeño, pero es cierto que son muy molestos y sí que pueden limitar su calidad de vida. De hecho, los efectos de la dermatitis atópica pueden dañar la autoestima de los niños. Produce malestar, irritabilidad, alteración del sueño y cambio en el carácter. Las lesiones que provocan los picores pueden llegar a ser muy intensas dando lugar a la aparición de trastornos de tipo emocional.

Cómo afecta la dermatitis atópica en la autoestima de los niños

Cómo afecta la dermatitis atópica en la autoestima de los niños

La dermatitis atópica se caracteriza por un picor intenso y una sequedad en la piel que se presenta en forma de eccema, pudiendo aparecer en zonas diferentes del cuerpo según la edad que tenga el pequeño.

1. El primer año de edad
Los eccemas se presentarán en la cara, las mejillas o en la parte externa de las extremidades.

2. Cuando los niños son más mayores
Aparecerán en los pliegues de codo y rodillas, en las manos o en los pies.

3. En la adolescencia
Surgirán en todas las zonas mencionadas anteriormente.

Casi el 90% de los afectados por la dermatitis atópica se sienten impotentes ante esta enfermedad causándoles tristeza e, incluso haciendo que se sientan irritables.

Esa irritabilidad puede desembocar en ansiedad, aislamiento social y baja autoestima. Así, y, sobre todo, en niños que cuentan con lesiones en zonas más visibles (en la cara, por ejemplo) podemos comprobar que se sienten discriminados por sus compañeros y juzgados negativamente. Son objeto de burlas y se sienten aislados, lo que les conducirá hacia un problema de baja autoestima y depresión.

De este modo, el tratamiento de la dermatitis atópica debe encaminarse a proteger la piel de los agentes externos que la “atacan” hidratando la piel con jabones neutros o con fármacos corticoides cuando se necesiten. Pero, además, se debe poner de manifiesto el tratamiento psicológico para que la calidad de vida del niño no se vea afectada. Los médicos, en este caso los dermatólogos, deben poner atención a cualquier alteración psicológica que acompañe a esta enfermedad y tener en cuenta que si son síntomas que no desaparecen deben ser remitidos al psicólogo.

Cómo ayudar a tu hijo si sufre este enfermedad

Los adultos del entorno del niño deben ayudar para que el pequeño pueda sentirse seguro y tranquilo. Para ello, el niño debe aprender y saber que:

- La dermatitis atópica puede ser una complicación de la piel a corto plazo y que, por tanto, acaba mitigándose.

- No tiene que hacer caso a los comentarios de los demás. El niño debe tener claro que tenga o no manchas sigue siendo igual. Asegúrate de que tu hijo se siente querido.

- Cuando los niños son mayores deben aprender a que hablar el “problema” con amigos y familiares les ayudará a superar los sentimientos negativos que experimentan. Cuando los amigos o familiares no pueden ayudar será recomendable la búsqueda de un psicólogo para que le enseñe las herramientas adecuadas para manejar la situación.