Erradicar el bullying de una vez por todas enseñando valores a los niños

Educar en valores es imprescindible para acabar con el acoso escolar entre los niños

Marga Santamaría
Marga Santamaría Coach educativa

Cuando un niño o niña se siente molestado por otro de forma continua; cuando un niño o niña se siente intimidado por otro habitualmente; cuando un niño o niña tiene miedo constantemente de otro por actuaciones agresivas que han ocurrido… En todos estos supuestos casos podemos hablar de acoso escolar, uno de los retos más complicados a los que nos enfrentamos padres y profesores. Y uno de los primeros pasos para erradicar el bullying en las aulas es educar en valores a los niños. En concreto, son 7 los valores que creo que debemos transmitir desde la infancia.

7 valores clave para acabar con el bullying entre niños

Acabar con el bullying al educar en valores a los niños

Entendemos por acoso escolar cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.

El perfil de niño o niña que acosa tiene unas características que en muchas ocasiones coinciden, y del mismo modo pasa con el candidato a ser acosado y acosada. Es por ello por lo que, desde casa, es importante cuidar ciertos valores que ayuden a evitar el acoso.

He hecho una selección de los que yo creo que son primordiales y necesarios y que, si los inculcamos a nuestros hijos e hijas desde pequeños, fomentaremos, además, que sean buenas personas.

1. La responsabilidad
En primer lugar, destaco la responsabilidad. Podemos trabajar este valor a través de pequeñas tareas encomendadas a nuestros hijos e hijas adecuadas a su edad. También es importante que vean en nosotros, sus referentes y progenitores, que cumplimos nuestras obligaciones y que respondemos sobre nuestros propios actos.

2. La tolerancia
En segundo lugar, la tolerancia, que hace referencia al entendimiento y aceptación de poder ver en los demás una forma distinta de pensar, ser y actuar, y admitirla por válida, es decir, el respeto. La forma en la que yo, como adulto, hable y trate a los demás, cómo acepte sus diferencias, es el modelo que voy a ofrecer a mis hijos.

Para fomentarla, debemos hablar con los niños sobre qué supone ser tolerante. Y los cuentos, por ejemplo, pueden ser una buena manera de hacerlo.

3. El respeto
El respeto consiste en tratar a los demás igual que nos gusta ser tratados, algo aparentemente sencillo pero que en ocasiones se nos olvida. Y no solo me refiero a personas, también a los animales, a las normas sociales, a nuestro entorno en general. Nunca olvidemos que nuestros hijos quizá muchas veces no nos escuchen, pero sí ven cómo actuamos.

4. La humildad
Es importante enseñar a los niños a conocer y reconocer las propias capacidades, así como las debilidades de cada uno. Esto les ayudará a conocerse mejor. Es necesario que se sientan seguros en sus fortalezas, pero también que vean que cada uno somos distintos y no es superior a nada ni a nadie.

5. La solidaridad
Contribuir a hacer este mundo mejor es un muy bonito valor que podemos inculcar también desde casa. Compartir tiempo, espacio y energías con otras personas con el objetivo de vivir en armonía, de colaborar y ayudar, beneficia en el amor por los demás. Desde pequeños podemos participar con nuestros hijos en actos benéficos, voluntariados, actividades solidarias…

6. La sinceridad
También resulta clave el valor de la sinceridad. Es necesario ser sincero y sincera, es necesario ser noble y franco. Este es un tema complicado, que a veces con eso de la 'mentira piadosa' jugamos con la verdad, y damos por buena algunas mentiras.

7. La honestidad
Y por último la honestidad: que significa ser real, auténtico, único. Ser honesto implica respetarse a uno mismo y a los demás. Es importante inculcar a nuestros hijos e hijas que sigan su propio criterio y que no se dejen influir por otras relaciones o actitudes que piensen que les pueden dañar. Eso es algo que primeramente verán en nosotros.

Recordad que los valores se aprenden primeramente en casa y que nuestros hijos e hijas no van a aprender tanto lo que les digamos que hagan sino lo que ven que nosotros hacemos.