Por qué a los adolescentes les gustan tanto las películas de miedo

La fascinación de los adolescentes por el miedo

Patricia Fernández
Patricia Fernández Redactora en Guiainfantil.com

El miedo es una sensación curiosa, nadie desea experimentarlo realmente, sin embargo atrae cada año a miles de personas a las salas de cine, sobretodo a los adolescentes.

En un estudio se reveló que el 60% de las personas que ven una película de miedo repiten la experiencia, y no es extraño encontrar a grupo de adolescentes sentados con sus palomitas, y agarrados los unos a los otros como koalas, frente a las pantallas de los últimos estrenos de las películas más aterradoras. ¿Por qué a los adolescentes les gustan tanto las películas de miedo? Tiene una explicación científica.

La razón de que a los adolescentes les gusten tanto las películas de miedo

La razón de que los adolescentes les guste tanto el miedo

Ahora son las películas, pero antes eran los relatos de terror frente a una hoguera en el campo, o los cuentos donde los animales se humanizaban para prevenir a los niños de los peligros que existen en el mundo. Desde que en el mundo existen los adolescentes, estos han sido atraídos como moscas a la miel por los sustos de los muertos vivientes o los espíritus. La fascinación que sienten por el miedo ha sido fruto de estudio y la conclusión tiene múltiples facetas.

Los adolescentes adoran todo lo que está prohibido o es tabú. Romper las normas de la sociedad, ser diferentes al resto de los mortales, y enfrentarse a sus miedos infantiles es una forma de crecer e investigar nuevos caminos, pero también supone un desahogo para los terrores que ellos sienten durante la adolescencia. Una especie de lucha con la bestia interior que les amenaza con constantes altibajos, y así se quieren asustar para poder dejar de tener miedo y desmitificar el terror.

Pero enfrentarse solos a esto sería demasiado arriesgado, así que lo hacen amparados por la fuerza del grupo, y poder apoyarse los unos en los otros.

En las historias de miedo o películas de terror no se produce realmente miedo, ya que sabemos que estamos protegidos, sino lo que se da en fascinación por lo oculto y lo misterioso como la muerte.

Además, el miedo es una sensación que, normalmente, no se experimenta en otro sitio que no sea a través de una pantalla de cine o con la palabra. Incluso, aunque nunca lo hayamos vivido personalmente, nos hace empatizar con los protagonistas y nuestro cuerpo actúa en consecuencia acelerando el corazón, la respiración, subiendo la tensión y disparándonos la adrenalina.

Pero, los estudios también han destapado datos muy curiosos, como son que el miedo se fija en una parte minúscula del cerebro llamada amígdala, que hace que no se extinga jamás, y que es utilizado como parte de la supervivencia del ser humano. El miedo fija los recuerdos, pero no los recuerdos negativos que se experimentan, ya que el miedo no gusta a nadie en sí, sino los recuerdos positivos que van asociados a la experiencia de sentirlo, como por ejemplo las risas que se dan después de un susto en el cine, o el abrazo que has dado al señor de al lado sin conocerlo cuando ha salido el espíritu de turno.

Otro de los datos más curiosos, y puede que sea uno de los principales motivos por los que los adolescentes acuden al cine de terror, es porque junto con la adrenalina, se dispara otra hormona llamada dopamina, responsable de la mayoría de los enamoramientos que existen. Así, el estudio pudo comprobar que los niños que veían a sus compañeras como chicas asustadas se sentían más atraídos hacia ellas, mientras que las chicas se sentían atraídos por los chicos que se ofrecían a protegerlas y las abrazaban durante la película ¿estereotipos de educación o adn? No lo sé, pero es una de las posibles explicaciones de que hayamos salido del cine con novio más de una vez durante nuestra adolescencia.