Las 9 cosas que más cansan de la maternidad (no pasa nada por reconocerlo)
¿Qué es lo que realmente te cansa de ser mamá... y que 'casi' nadie admite? ¡Aquí te lo decimos!
- La maternidad SÍ agota ¡y mucho! (Y no solo es por la falta de sueño)
- 9 situaciones que más cansan y estresan a una mamá de su maternidad
- Estoy agotada de ser mamá - NO es malo admitir que te sientes rebasada
- Reparto de tareas - La clave para que no te sientas agobiada de ser mamá
Hay un cansancio que no se quita con dormir ocho horas, se trata de es ese agotamiento que aparece incluso cuando el bebé por fin se duerme y, aun así, tú sigues 'en guardia'. La maternidad nos brinda momentos preciosos, sí, pero también nos muestra una cara real que muchas mujeres vivimos en una especie de voz baja y se trata de estar cansada todo el día, lo cual NO nos hace malas madres: nos hace humanas. Aquí, las 9 cosas que más cansan de la maternidad (no pasa nada por reconocerlo).
La maternidad SÍ agota ¡y mucho! (Y no solo es por la falta de sueño)

A muchas madres les cuesta decir 'estoy rebasada' y esto es por el simple hecho de tener miedo a que las juzguen o a sentir que no agradecen el milagro de dar vida. Muchas sienten que si admiten el cansancio, eso borrará el amor que sienten por sus hijos. Pero la realidad es que no funciona así, porque las mamás podemos amar con locura a nuestros hijos y, a la vez, ¡estar agotadas!
Normalizar esta situación es el primer paso para cuidarnos mejor como madre y para pedir lo que necesitamos sin culpa. La realidad es que cuando pensamos en cansancio materno, lo primerito que se nos viene a la mente es el sueño interrumpido: eso de levantarnos varias veces por noche, amamantar, cambiar pañales, calmar llantos y vivir en 'modo alerta' desgasta demasiado.
En mi caso mi hijo más pequeño tiene 10 años y pues hace rato que dejamos atrás esas desveladas de cada 3 horas, y aunque con él fue leve, con mi hija mayor era un constante no dormir por vigilar su reflujo. Hoy, el cansancio en mí se traduce cuando se enferman de fiebre o no pueden dormir por un dolor de estómago o de muelas... como sea, el chiste es que las mamás NO descansamos.
A eso, súmale la carga mental constante que solemos llevar en una lista infinita: vacunas, citas, horarios, comidas, ropa, escuela, mensajes, cumpleaños, alergias, tareas… luego tenemos la hipervigilancia emocional ('¿estará bien?') y la falta de pausas reales porque cuando no estamos con los hijos estamos con cosas de la casa o el trabajo y el cuerpo simplemente no logra 'apagarse' y descansar.
9 situaciones que más cansan y estresan a una mamá de su maternidad

A lo anterior (y por si fuera poco) se integra esa específica presión social y la constante comparación porque todo el mundo tiene una idea de 'cómo debería ser' una madre. Por lo que la presión se cuela y pesa, generando estrés, ansiedad, sobrecarga y falta de tiempo propio. Ahora bien, si creías que eso era pesado, aquí las 9 cosas que más nos agotan como mamás:
- La falta de sueño… y el sueño 'en alerta'. No es solo dormir poco: es SIEMPRE dormir con un oído atento. Incluso cuando los hijos crecen, hay despertares, pesadillas, fiebre, tos, miedos nocturnos. El cuerpo se acostumbra a no relajarse del todo. Y así, el descanso no repara. Te ayuda turnarte con tu pareja, las siestas estratégicas y bajar tus expectativas de 'mamá perfecta'.
- El 'no parar' nunca. Cargar, recoger, lavar, cocinar, subir y bajar cosas, cargar mochilas, estar de pie… La maternidad tiene una parte corporal que se siente en espalda, hombros y piernas. Contrarréstalo haciendo un buen porteo, repartiendo tareas entre todos, simplificando comidas, y teniendo microdescansos (como 5–10 minutos de estirar, respirar y sentarte sin culpa).
- La carga mental (o pensar por todos). Muchas madres también 'organizan' de 'pe a pa' la vida de su familia. Son las jefas del hogar y eso cansa más que cualquier lista de tareas porque es tener la sensación de que si tú no lo piensas, no sucede. Para ello, delega por completo (no 'yo te digo cómo lo hagas'), y tengan acuerdos claros en casa: quién se encarga de qué siempre.
- La montaña rusa emocional. Un día estás tranquila y al otro lloras porque te movieron la rutina y sientes que no llegas. La maternidad despierta emociones como miedo, ternura, culpa, orgullo, ansiedad o nostalgia, y lo peor es que luego las vives mucho, todo el tiempo. Así que valida lo que sientes, háblalo y no tomes decisiones importantes en medio del pico emocional.
- La culpa que se mete en todo. Por trabajar o por no trabajar, por querer tiempo sola, por no disfrutar 'cada etapa', por poner límites, por cansarte... la culpa se vuelve un ruido constante que desgasta. Procura cambiar la pregunta de '¿soy buena madre?' por '¿qué necesitamos mi hijo y yo hoy?'. Recuerda algo clave: una mamá que se cuida enseña autocuidado.
Estoy agotada de ser mamá - NO es malo admitir que te sientes rebasada

- La soledad (aunque estés rodeada). Puedes estar todo el día con tus hijos y sentirte sola. Porque no es compañía adulta, porque no hay una conversación diferente a las peleas entre hermanos, porque nadie te pregunta cómo estás o porque sientes que tu mundo se redujo a cambiar pañales. ¿Qué ayuda? Tener el apoyo de una amiga, una vecina o un grupo, incluso una llamada diaria con alguien que te haga sentir tú misma, y pedir ayuda sin esperar a estar al límite o desgastada por tu cotidianidad.
- Sentir que ya no eres tú misma. A veces la maternidad te deja sin identidad. Pasas de ser María a ser 'la mamá de…' para siempre. Cambian tus horarios, tus planes y tu humor. Y si encima de ello trabajas, se suma otro choque: 'no soy la misma en casa ni en el trabajo'. Trata de recuperar pedacitos de tu propia identidad, dándote para ti misma 20 minutos al día en los que puedas leer, caminar, hacer ejercicio o tomar una siesta, la idea es tener un espacio personal aunque sea pequeño.
- La exigencia de hacerlo 'bonito' todo el tiempo. No solamente se debe criar, sino que hay que hacerlo con paciencia infinita, con creatividad, con snacks saludables, con verduras siempre, con actividades extracurriculares, con la casa ordenada y el humor intacto. Pero admítelo: es una exigencia irreal, así que baja tus estándares porque NO necesitas ser perfecta, sino constante. A veces el mejor plan es uno simple: hacer una comida fácil, supervisar tareas, baño, cuento y abrazo.
- La pareja… cuando no hace equipo. Aquí duele decirlo, pero pasa constantemente: cuando mamá siente que carga prácticamente con todo, la relación se va desgastando. Y es que estar en casa con un bebé no es descanso, lo cual muchos papás mencionan. Educar es un trabajo no remunerado, sin pausas y con un alto nivel de demanda. Para evitarlo, habla con claridad y repartan tareas por responsabilidad, ya que la crianza no es un favor: es un proyecto de los dos.
Reparto de tareas - La clave para que no te sientas agobiada de ser mamá

Por si todo lo anterior pareciera insuficiente, por ahí una más: '¿de qué te quejas si tú como mamá te quedas en casa?'. Esa es una idea que hay que desmontar ¡YA! porque es una de las frases que más cansan, como si estar en casa con un bebé (o más hijos) fuera sinónimo de tiempo libre, cuando en realidad, las madres en casa viven jornadas larguísimas y con interrupciones constantes.
Un reparto sano de tareas se nota en estas cosas en concreto:
- Uno se encarga del baño y la cena de lunes a jueves.
- El otro hace compras y prepara comidas base.
- Turnos de dormir y despertar.
- Tiempo personal para ambos (sí, también para mamá).
- La maternidad cansa menos cuando la crianza no se vive en soledad.
- Cuídate físicamente cuando estás agotada (sin esperar a colapsar).
- Ten un descanso estratégico: 20–30 minutos al día sin pantallas, aunque sea acostada con ojos cerrados.
- Baja el estándar: menos perfección, más paz.
- Pide ayuda concreta: '¿puedes quedarte 1 hora con el niño para que yo duerma/bañe/camine?'
- Haz una rutina mínima para ti y trata de comer tranquila al menos una vez.
- Háblalo con alguien que no te juzgue.
- Si el cansancio viene con desesperanza, ansiedad, desconexión o pensamientos preocupantes, pide apoyo profesional.
Reconocer que NO estás bien NO te hace débil, sino honesta. La maternidad es hermosa pero agotadora en el mismo día, a veces en la misma hora, así que reconocer lo que cansa no es quejarse, sino nombrar la realidad o lo que está pasando para poder cuidarte y construir una maternidad mucho más sostenible. Y un hogar que cuida a los niños, debe cuidar a quien los cuida.
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Bibliografía
- Toledo González, C. (2022) Culpa y maternidad, una pareja soluble: variables psicológicas que influyen en el afrontamiento de la culpa. Tesis. Facultad de Psicología y Logopedia (ed.) Universidad de La Laguna, España, pp. 1-25 Disponible en: https://riull.ull.es/xmlui/bitstream/handle/915/29221/Culpa%20y%20maternidad%20una%20pareja%20soluble.%20Variables%20psicologicas%20que%20influyen%20en%20el%20afrontamiento%20de%20la%20culpa..pdf?sequence=1